ALEKSANDAR RISTOVIC. EL ALMUERZO DEL DIABLO




EL ALMUERZO DEL DIABLO

Una espina le basta.
Una manzana hecha de hierro.
El pezón de una mujer que pasea en casa
vistiendo sólo una prenda ligera.
Una oreja de cerdo es suficiente.
El bicho rastrero entre dos platos vacíos.
El niño que sopla un diente de león.
Los miembros marchitos de una anciana
en su lecho de muerte.
Los miembros de una joven
esperando a su amante
con una mano en los pechos
y la otra en los labios.

Lo que come en el almuerzo
lo vomita en la cena
sobre algún rosal
o árbol navideño.


De Devil's Lunch
Traducción del serbio al inglés de Charles Simic.