TRES POEMAS DE FRANCISCO IDE WOLLETER


Inmigrante

Abandoné la familia
por un ciber con tragamonedas
y sushi en el infierno

como un oso panda hipnotizado
en la ingesta interminable del bambú
mis dedos mutilados se consuelan

con mails que tecleo
y no te envío
y no te llegan.


Formas de borrar una identidad

Un cuerpo sin dedos ni dientes
flota como cáscara de mandarina

pronto en la lámina nerviosa del agua
círculos concéntricos
aureola tocada por linternas

burbujas terminales exhalan ideogramas
mira desde abajo con ojos de molusco

la pequeña nave en que te imagino diminuta
flota un instante adherida como parásito
a este barco ballenero en que viajo y asesino.

Pienso que eres una bolsa de té
con la que intento, en vano, teñir el mar.


La sangre poblada de monstruos sin historia

Era estepa
antes de la retroexcavadora.

Un hermano desenterró
la historia de las bestias
momificadas bajo la piel:

tigres, tordos, puentes
pulpos, sables, cuerpos.

Todo eso tenía sin saber
rondándome los órganos.

El exilio parece un cementerio
plagado de espectros descalzos.

Tengo sed siempre, Yasunara
quisiera beber de ti, fruta marina
la sangre.

Un mismo torrente
una misma cosa
como ese mausoleo andante
en que se transforma
según dices
el cuerpo de un caníbal.


De Yakuza (Cinosargo Ediciones, 2014)