EL AMANTE OBSTINADO. BENAVIDES- GARMA.














El amante obstinado
A Velimir Jlébnikov, ideólogo
del futurismo ruso, y su ¨zaumi
iazik¨: lenguaje mea-lógico
  
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la garúa esplende
pero el amante no puede esperar
más tiempo bajo los faroles de neón
cuidándose hasta del gato negro que
cruza la acera cuidándose del tendero
que teme una rapiña y de la solterona
que teme a Dios
                               la garúa esplende
como un arcobaleno de feria
                                                     crecida
en llovizna o moja-bobos
pone un aire publicitario en
el ambiente que no desgarran sirenas
ni frenadas de automóviles ni gallos
es un barrio residencial con sus cercos
de ligustros y paseos lustrosos de los
doberman que agreden
a toda cosa viva que ose
pasar el portón de maderas blancas
la llovizna crecida asperja
los canteros las bocas de tormenta hipan
como borrachos en la mala noche
y la luz de faroles anti.robos
y los focos naranjas contra-insectos
teclean ágilmente sobre el agua negra
que corre en canaletas y hace brillar
los lomos de ballenas de los remiendos
del asfalto en la cuesta de la calle
la garúa no esplende la llovizna no amaina
las recios goterones doblan la gorra
y calan el pescuezo las clavículas
el pecho tibio del amante obstinado
          el amante obstinado
piensa en las largas piernas que se abren
y cierran en un arcobaleno en la garúa
las largas piernas de la muchacha que no
los senos como puños de niño que ya no
el pubis apenas sembrado oscura yerba
que ya no

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el amante obstinado junto al cerco de ligustros
ve pasar las flores de espumilla en la corriente
ve pasar y repasar la luz anaranjada de los
focos la desvaída de los portales alejados
piensa en las largas y los apretados
y el apenas sembrado y se conturba
cuesta tragar y respirar apoya la frente
sobre el ligustro húmedo y mira entre la mata
pasar sigilosos los perros asesinos que ni se cuidan
de ese bulto estúpido
la garúa no esplende ni la llovizna nada
y la lluvia que estuvo decidida a enmendarle
la plana a Dios y borrar todas las huellas
de este mundo
cesó
gotean los plátanos y las cañerías susurran
canciones infantiles con ratas y milagros
suman su voz también las alcantarillas
de modulaciones tirolesas
y un sapo croa
un sapo o una rana del mato de jazmines
de lluvia porque un grillo
                                              imposible
el amante se sacude el agua de la gorra
y con el agua arroja su obstinación
que era lo único hermoso que le quedaba
porque las largas piernas los senos
detallados el pubis
púber
no serán nunca suyos ni esta noche
ni ninguna otra noche ni el día
de mañana que siempre es tan convidador
a renovar esperanzas ni ningún otro día
porque esa pasión (no la suya que acaso
sobreviva)sino la pasión de la joven
también se la llevó la corriente oscura
de la lluvia que vocaliza –todavía– en las alcantarillas
                      óes-úes
                      tirolesas.

Washington Benavides.
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Algunos saben muy bien que no me gustan las comas, que nunca sé dónde colocarlas, que mis poemas prefieren evitarlas a toda costa y, cuando no puedo, bueno, ahí están, esas comas que tienen que ver con mi respiración, pero más que nada con mi personalidad. Sí, estoy segura de que el ritmo de un poema, a veces dice mucho más que los versos. Es otro discurso, interno, doble, subterráneo, el que nos hipnotiza y nos obliga a seguir leyendo. Creencias mías. Ahora que he procrastinado como nunca y que he pasado semanas jugando videojuegos, creo que puedo comparar el ritmo de "El amante obstinado" de Washington Benavides con algún nivel de Yoshi, es decir; una ráfaga de puentes que desaparecen bajo mis pies. Puentes que se parten a la mitad, puentes que no llegan a ningún lado. No se trata sólo de comas, se trata de un ritmo propio, el del poeta. Llueve, un hombre espera a su amante toda la lluvia y cuando ésta termina, nosotros sabemos que la joven no vendrá. Pareciera muy sencillo, pero escrito por Benavides, es una dulce tormenta, sí, está lloviendo.

Ileana Garma.



Washington Benavides. Uruguay (1930).
Ileana Garma. México (1985). 
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Fuente del texto.
El poeta y su trabajo. 1. Otoño, 2000.