“LA NOVELA DE LA POESÍA”, DE TAMARA KAMENSZAIN. PREMIO CASA DE LAS AMÉRICAS 2015






“…la novela es hija de la poesía. Agamben dice que La vita nuova del Dante puede ser tomada como la primera novela de la historia porque ejercita un “paso de prosa” para poder dar cuenta de las circunstancias en que se escribió el poema. Tal vez ahora estemos dando nuevos pasos de prosa pero no en aras de apuntalar el género novela (que está bastante en decadencia, de paso sea dicho…) sino de volver a darle a la poesía la posibilidad de renovarse. Es un proceso que tal vez comenzó con la instauración del verso libre. Respecto de los dualismos, no creo que se puedan llegar a borrar, tal vez nunca suceda eso ya que son parte de la lógica binaria con la que nos regimos. Lo que sí puede hacer el arte es cuestionarlos, moverlos, situarse siempre entre ellos.  


El poema entrecomillado sí, hace rato que es un callejón sin salida, lo cual no quiere decir que haya que salirse de la poesía buscando otros géneros, sino tal vez todo lo contrario: habrá que entrarle más a fondo con el fin de inventarle salidas. ¿Qué paradoja, no?

                                                                                               TAMARA KAMENSZAIN









¿Ya hablé de la muerte?
Murió mi hermano
murieron mis padres
murió el padre de mis hijos
tantos amigos murieron
y dije y digo que no están más.
¿Eso es hablar de la muerte?
Dejé anotado que se fueron
les dediqué libros los nombré
por sus nombres me anoticié
de que nadie me contestaba.
¿Eso es hablar de la muerte?
Ensayé todo lo que pude
insistí con estribillos ajenos
“debajo estoy yo” “debajo estoy yo”
pero Pizarnik ya había nacido
enterrada Alejandra Alejandra
se hizo llamar desde chica
y eso sí que es hablar de la muerte.
Yo solamente la cito
porque nací en una generación
y eso no es hablar de la muerte
si el cuerpo camina solo
plegarse con otros al paso del tiempo
es un deporte literario:
“La muerte y la vida estaban
En un cuaderno a rayas”.





Otra cosa son los enfermos.
Viel Temperley se estaba muriendo
cuando escribió Hospital Británico
para encontrar en sus libros anteriores
un modo de hablar de la muerte.
En cambio cuando murió mi hermano
me dijeron que se lo habían llevado
a curarse a un hospital.
¿Eso es hablar de la muerte?
Mis padres me mintieron para que no sufriera
y ahora la que miente soy yo
esto no es
hablar de la muerte todavía
no me hice llamar
y lisas y llanas las palabras
solas se me adelantan.
Si pruebo con metáforas 
la escena avanza melancólica
y un telón negro anuncia por los pliegues
que el mundo está en black out
puertas adentro de lo que nos espera.
Perlongher levantó la persiana
y en el centro de su día más claro
curado del barroco
insistió en negrita por duplicado
con un canto que no era ningún cuento:
 “Ahora que me estoy muriendo
Ahora que me estoy muriendo”.
El poema se llama
“Canción de la muerte en bicicleta”
parece un chiste
pero no de humor negro
que quede claro:
no de humor negro.
Eso es hablar de la muerte.
Los enfermos saben lo que dicen
los que nacimos en una generación
seguimos jugando con palabras
como si tuviéramos toda la vida
por delante un cuaderno a rayas
por detrás nuestros muertos queridos
hay que seguir hay que seguir
me digo como a mi edad
se suele decir la gente
cuando habla sola
para no hablar de la muerte.





Mi padre murió asustado 
no se quería enterar de nada
preparaba la valijita para internarse
y yo con la impunidad de la hija
que no se arrepiente del paso del tiempo
hasta que el tiempo pasa 
le dije mirala de frente
él en cambio me miró a mí
con la impunidad del padre que sabe
que los hijos siempre descuentan
porque nacen en una generación
y entonces habló y dijo:
es demasiado literario
a nadie le sirve mirar a la muerte
esa novela que la escriban otros
mi hija, vos, es dueña del secreto
y tenés que respetarlo
los judíos somos miedosos
y a mucha honra.



Vallejo de la muerte extrajo vida
eso también lo enseñé
¿se entiende que no es una estupidez optimista?
Pero “Cadáver lleno de mundo” me consta
es un verso que ya no impresiona 
porque ahora el cadáver es lo que hay
no salgamos entonces a cazar fantasmas
innovemos para el oído la dirección de lo dicho
es lo que hay es lo que hay es lo que hay
un estribillo despreocupado nos avanza el milenio
ahora Alejandra diría debajo
no estoy yo debajo
no estoy yo
y está bien que así sea
para que la política se despeje de sus sombras
ahora el héroe muerto vivo de Vallejo
es un vivo muerto de Gambarotta que se llama
                           Héroe.
            Es lo que hay es lo que hay
              una épica de lo que no
                            hay
muerto el suicidio a nadie se le ocurriría resucitar
eso ya fue ya fue ya fue
otro estribillo que me suena.
¿Será una manera de hablar de la muerte?
Sí.