3 POEMAS DE JOY HARJO EN VERSIÓN DE MANUEL IRIS




pintura de luis garcía zapatero




Te devuelvo 


Te libero, hermoso y terrible
miedo mío. Te libero.  Fuiste mi amado y odiado
gemelo, pero ya no te conozco
como a mí.  Te libero con todo
el dolor que tendría  ante la muerte
de mis hijos.

Ya no eres más mi sangre.

Te devuelvo a los a los soldados
que quemaron mi casa, decapitaron mis hijos,
violaron y sodomizaron a mis hermanos y hermanas.
Te devuelvo a esos que robaron comida de nuestros platos
cuando moríamos de hambre.

Te libero, miedo, porque mantienes estas escenas frente a mí,
y yo nací con ojos que  no pueden cerrarse.

Te libero.
Te libero.
Te libero.
Te libero.

No le temo a estar furiosa.
No le temo a ser feliz.
No le temo a ser negra.
No le temo a ser blanca
No le temo a estar hambrienta.
No le temo a estar llena.
No le temo a ser odiada.
No le temo a ser amada

a ser amada, a ser amada, miedo.

Ah, tú me has ahorcado, pero yo te di la cuerda.
Me has destripado, pero yo te di el cuchillo.
Me has devorado, pero yo me tendí sobre el fuego.

Me recobro, miedo.
No eres mas mi sombra.
No te tendré en mis manos.
No puedes vivir en mis ojos, en mis orejas, en mi voz,
en mi vientre o en mi corazón mi corazón
mi corazón mi corazón.

Pero ven aquí, miedo,
que yo estoy viva  y tú tienes
tanto miedo
de morir.





Fuego 

Una mujer no puede sobrevivir
con su aliento
                       solamente
tiene que conocer
las voces de las montañas
tiene que reconocer
lo eterno del azul del cielo
tiene que fluir
con los elusivos
cuerpos
de los vientos nocturnos
que la llevarán
hasta adentro
de sí misma

mírame
yo no soy una mujer separada
soy la continuación
del cielo azul
la garganta de las montañas
un viento nocturno
que todo lo quema
en cada aliento
que toma.



Recuerda    

Recuerda el cielo bajo el cual naciste,
conoce la historia de cada estrella.
Recuerda la luna, conoce quién es.
Recuerda el nacimiento del sol al alba,
tal es el punto más fuerte del tiempo.
Recuerda el ocaso y la entrega hacia la noche.
Recuerda tu nacimiento, cómo tu madre luchó
por darte forma y aliento. Tú eres evidencia de su vida,
y de la de su madre, y de la de su madre.
Recuerda a tu padre. Él es tu vida, también.
Recuerda la tierra cuya piel eres:
tierra roja, tierra negra, tierra amarilla, tierra blanca,
tierra marrón, nosotros somos tierra.
Recuerda las plantas, arboles, vida animal que tiene sus tribus,
sus familias, sus historias, también.
Háblales, escúchalos. Son poemas vivos.
Recuerda el viento. Recuerda su voz.
Ella —el viento— sabe el origen del universo.
Recuerda que eres toda la gente y que toda la gente es tú.
Recuerda que todo está en movimiento, está creciendo, eres tú.
Recuerda que el lenguaje viene de esto.
Recuerda que la danza es lenguaje, que la vida lo es.
Recuerda.