DIEGO DE ÁVILA. PIEDRA DEL SOL DE NOCHE (ILUSTRADO CON MOICO YAKER)







II

Contra una última pared yacen las manos de mi sombra anterior,
las de las patas antes; porque es un río animal mi frío,
el único que espera adentro
cuando se da cuenta que el hombre es frío y hondura.
Ve eso.

Yo, que veo a todas estas bestias
guarecerse bajo el frío
de la tela invisible donde palpita el viento,
quiero volverme otra vez a sus mejillas
porque no hay tierra, cielo o lago.

¿Por dónde pasar nadando hacia la intemperie?

Siempre es adentro el rastro mío, es siempre
huella aunque vuele. Pasa volando, no es tierra
las pisadas de los niños esta tarde.
Y yo depositando, yo midiendo, yo cavando.
No entran, no supuran, son demasiado chicas estas patas
de ovejas, de caballos,
de hormigas enredadas en la noche
haciendo de la luna, la luna roja.
Todo olvido el mío, todo olvido,
y a flor de tierra impongo una gran sombra por pisada.


VII

Al principio, son como instancias mínimas tramando,
maravilloso en primavera, pues la primer hoja en el árbol
es el movimiento inicial, la instancia fija,
la piel del tallo suspendida y presiento
que será el fin fabuloso de las hojas.
La primavera esperando con su busto verde,
y la vaca de película asomando
su verbo pesado y
sus ojos, sus ojos,
grandes y redondos pétalos rodeando
el maravilloso fin
de la fascinación dormida de la carne
verde/ de sus pétalos en llamas, del incendio
de los minúsculos tejidos del ganado
y de los límites del campo/ presiento
la interacción sostenida de la sangre
y el malabar de los tiempos/ todos
asomando por el tallo de la hoja,
ennegreciendo la ternura de su busto,
el maravilloso fin
de la fascinación dormida de la carne
a solas, por la negra envergadura de su sangre
seca, por los confines y los términos de instancias
fijas,
por los ojos del ganado, todo
por el amarillo incendio de las hojas.



VIII

Qué será de mí, todos se juntan:
precipitaciones apoyándose en el agua;
qué será de mí al lado de los pares
que caminan modulándose en la puerta.
Qué será de mí al fondo de las precipitaciones,
en la sala abierta
cayéndose en mí casa;
qué será de mí en las precipitaciones
de la casa llena de sujetos,
por el buen sembrar del lado de las flores...
¿Qué será de ti en las precipitaciones?
en su inmenso, inmenso hueco,
en el cielo irregular del techo suelto,
en el margen, en los mundos de la casa,
y en los fondos de los golpes sobre el margen,
al fondo, en el fin de las precipitaciones...
¿Qué será del fin, del cielo, sol, o de la puerta
que da a un lugar de gente en otra lluvia?
Las mitades y el fin de sus centenas
e incendios de sus campos en ciudades:
tengo flores casadas con el aire,
espíritus de flores sepultadas,
revoltijos enrollándose en el agua
se apoyaron en mí como leones.

IX

Las cosas caen de cuerpo. Se hacen sombra
diez mil círculos de pájaros volando.
Ah, la tierra en que aterrizan.
Tierra, la noche, es tan temprano.

Maqueta de los hombres vigorosos,
mujer amada, cielo de ocho pisos,
todos han entrado a cuerpo como pequeñas noches,

la noche de los pájaros dormidos.

Oscura y amada mujer que busca al hombre,
círculo del hombre transitando
tras los pájaros del hombre,
tierra entera,
la noche infinita ha comenzado.

Mi profundo corazón
repleto de pájaros en vuelo
se llena de pájaros dormidos.
Pobre la tierra en que aterrizan.
El suelo de mi pobre corazón.

La noche anclada en los pueblos
claros de la tierra,

la mujer que busca al hombre
cayéndome en el alma,

la mitad de su sombra terrible como un segundo cuerpo

son mis almas por el alma de la noche desatadas,
pueblos y pueblos negros de la noche poderosa
que no cierran las puertas de sus casas.

XIV

El concepto de la acumulación es lo que nos perjudica;
los volúmenes del árbol en la nieve
de la acumulación,
miles de seres blancos en sucesos
de márgenes e interlineados en la forma
de blanco sobre blanco sobre blanco:
la acumulación continua es una sola.

Se desatan, se estremecen en continuo,
árboles, árboles, árboles.

Como un salón gigante hecho de arena
árboles alimentándose de tierra.

Es la acumulación perfecta contra el piso:
miles de seres blancos en sucesos
pesan como árboles de arena.

Pesa mi preocupación sobre los árboles.

El problema de la acumulación nos perjudica.

El nombre de la idea de los árboles:
acumulación, acumulación, acumulación.
El equivalente poético del árbol:
acumulación, acumulación, acumulación.

Es la idea acumulada de lo denso,
la brasa aun pegada al fuego.
Ese fuego fatal nos perjudica.
¿Qué elementos enterrados en la nieve
de la brasa aun pegada al fuego?
Ese fuego fatal nos perjudica.
Avanza y quema los dibujos
de la brasa aun pegada al fuego.
Y los momentos infinitos de la arena
que pesan como árboles de tierra.
Y sus pesos infinitos como un árbol
de blanco sobre blanco sobre blanco,
y el blanco en las trampas de la nieve
de la acumulación.