CLAUDIA MAGLIANO. RES  


antoine d'agata





El aljibe escupe el agua esa que hemos de beber dijiste
no otra de río o estanque porque la noche trae muertos a la superficie
y en la mañana parece que
ya no quedara nada sin embargo
hay restos de piernas y brazos flotando allá más lejos cerca del molino
y no los vemos
la vida comienza justo en la puerta de tu casa
en el galpón donde se alinea la lana del rabo de las ovejas que cortaste a fuego
chilla y aúlla el ganado res cabeza molida a golpes o de un solo tiro
pac
seca es la muerte de los animales es seca y muda
muda muda no dicen nada los animales no cuando los matan
se dejan ser presa sabrosa ah hoy también comeremos tierna carne de oveja
y mañana la alfombra de cuero acariciará mi piel delante de la estufa
y haremos leños con el monte y haremos el milagro de la noche/ sin muertos flotando en el río porque no los vemos /la vida comienza en la puerta de tu casa comienza /sí así dulce es la tarde cayendo sobre los campos.








Emigrar como los insectos verdes azules que golpean el aire entre las páginas del libro/ emigrar más allá de la urdimbre del alambrado/ de la urbe del ojo calcinado de la vaca por el sol por la lluvia ácida que hiere de cerca la mirada/ ser un animal de tropilla un animal que podría ser fiera y no lo es que podría ser selva y no lo es un animal domado como un gato o un pájaro en su jaula cantando quién sabe qué lamentos/ las arañas y las moscas son más libres/ cuanto más pequeña es la forma más libertad para emigrar y si se tiene alas mejor/ el miedo es proporcional al tamaño no es posible darle un marronazo a una hormiga a una vaca sí hay más espacio para no errar el golpe.








Los peones van descalzos bosta y acero en sus pies duros como madera talada/ van en cueros sus pies abriendo el camino por donde pasan las reses ordeñadas y algún que otro alacrán/ los pies de los peones están hechos de fuerza bravía son machos desde la planta al facón y sus mujeres cocinan en el fuego un poco de oveja/ son hembras como las ovejas que comerán sus machos rudos comerán y después en las casas enhiestos harán su descendencia y serán más hembras o tal vez para que no se extinga el coraje algún macho pequeño que caminará descalzo entre los pastos bosta y acero o no.








Los niños del campo juegan a ser caballos hasta relinchar de risa con los dientes afilados y blancos para morder el heno que sus madres les preparan/ todavía no carnearon/dicen/ hay que beberse a sorbos la sopa de pasto/ no se puede vivir del aire como el mangangá o el picaflor qué lindo es verlos entre las flores qué pintoresco se refleja el paisaje en la vasija donde en la sopa verde ha caído una mosca/ beberla. No hay otra cosa.








El barro asola la pradera y no es posible llegar al pueblo más cercano queda a 50 kilómetros es demasiado caminar hasta allí/ sobre las rodillas húmedas el rocío de la madrugada/ y el vehículo atascado barro adentro barro afuera del cuerpo del peón y la hembra que espera en la noche inmensa/ no hay luna hoy no hay luz y la niña es más brava que su madre valiente dijo el abuelo y sí que la sacó buena a ésta que no sabe las tablas pero cómo ensilla la pequeña al galope va/ es un punto marrón su pelo al viento se esparce entre los árboles seguro está bien alimentada la botija digo qué gurisa resultó la chiquilina quién iba a decirlo. Hoy tomó toda la sopa.








Esconder los vasos/ taparlos/ la niña viene a mirar busca el juego algo más que pasto y pomelos/ recoger flores aburre demasiado/ aburre el paisaje a la pequeña que montó a pelo la yegua y se fundió en el monte con su madre buscando vaya a saber qué cosa y los vasos tapados sobre la mesa/ es noche ya comienza la noche y es larga en el campo la noche en el campo es larga empieza pronto y no acaba luego. Habrá que contar ovejas azules.





antoine d'agata





Los hombres carnean porque son rudos son machos son duros en el oficio de matar a los animales no tienen miedo los hombres los animales son sólo presa y ese es su destino matarlos y las mujeres en la cocina esperan la carne caliente húmeda de sangre que sobre los hombros traen los machos para el desayuno/ las mujeres no dicen nada como los animales mientras los matan no dicen nada/ no hay rastros de lucha en la muerte de las vacas ni de las ovejas no hay rastros de huida ese es su destino ser ganado ganancia alimento de otras bestias algo menos sublime.









En la noche el río es solo un poco de agua/ los muertos no se ven en la noche/ no/ es tan oscura en el campo la noche es un capuz negro un manto que no filtra la luz/ el fondo del aljibe el agua del aljibe en el fondo/ lejos del río somos felices/ por la mañana no se verán los muertos sus brazos el molino triturando el aire no. La vida empieza justo en la puerta de tu casa.