EL LIRA DE WILLY

erwin olaf
Para nosotros no constituye una novedad la calidad de la poesía de Willy Gómez Migliaro, por ende el hecho de que su libro ‘Construcción civil’ haya obtenido el premio del certamen hispanoamericano del Festival de la Lira no nos parece algo extraño –por cierto, con Willy son dos de los poetas reunidos en ‘País imaginario. Escrituras y transtextos. Poesía latinoamericana 1960-1979', que se alzan con este premio, el anterior fue para Juan José Rodinás, amén de la presencia saludable de otros ilustres habitantes de nuestro ‘país’ entre los finalistas. Contra todo pronóstico, no estábamos tan equivocados. Rescatamos lo que escribimos sobre él en ese volumen respecto a su libro ‘Ensayos’, inédito aún. Y, para celebrar tal logro, arrebatamos al olvido un texto, tal vez, el viejo Willy, apenas recuerde -ojalá su pudor no lo vete.
MM



El peruano Willy Gómez Migliaro (1968) asume el poema como una determinación enunciativa, más que como género en un sentido tradicional[1].
Su lenguaje ocurre desde una dialéctica creación/sedimentación con la que va construyendo el campo poemático:

Luís Fernando Chueca definió esa agonía superpuesta
               (en mi opinión cierta)
                                            desde las negaciones de otro espacio:
Un hombre, vestido con la fuerza y la potencia de su "canto hermético", recorre un mundo lleno de roturas -roturas es, precisamente, el título una de las secciones- y signos perdidos, e intenta ver, describir y entonar el canto que pueda ser una suerte
de testimonio y revelación.
                                            Para terminar
La eternidad de Raymundo Nóvak solo puede ser breve, como sostiene el título: apenas un relámpago que en un instante ilumina la ruta y la voz. Apenas un fugaz torrente de imágenes que, sin embargo, queda inscrito definitivamente en la memoria y cambia, sin dudarlo, la mirada.
W.G. Migliaro ha subrayado:
“Un espacio aleatorio es La breve eternidad de Raymundo Nóvak”

La de Gómez Migliaro es una escritura que privilegia los conceptos que se van generando, por momentos casi por serendipia. En el caso específico que citamos, vemos cómo (el escritor peruano) Luis Chueca, el título de un libro: La breve eternidad de Raymundo Nóvak y el nombre del autor, enunciado como W.G. Migliaro, son capaces de confluir en un mismo espacio. Gómez Migliaro puede valerse de eso ensayístico, como en otros casos también de lo noticioso, para plantear una reflexión sobre la escritura y la identidad.

 
erwin olaf
Un movimiento hacia la integración de su centro registra éxodos. Nuestras relaciones están proveyendo de alternativas el eje occidental, y proseguimos el viaje de especulaciones antes de llegar a nuestro profundo centro que reina supremamente en una dimensión de violencia. Un combinado de seres que ha elegido su desnudez y complejidad de tradición expuesta ante las cosas en su borde de océano. Mira, las figuras estropeadas en el vendaval interior del agua, cualquier fuerza restante parece asentir los intestinos rasgados al esperar horizontes. A través de los restaurantes perfila el plato bajo un montón de pescado con el ventilador prendido. Ese movimiento llama exhalación de melones y mangos frescos, y limpiamos nuestras manos al saludo del músculo frío, casi fantasmal en su pelea de empujes profundos. Suben los brazos a la luz, suben las piernas por la oscuridad; los dientes descubiertos procrean su largo camino de acantilado. Vuela el diafragma & tiembla el seno que eleva una quijada Lejos se deslizaron. Cerca descubriste que estaba perdido en la investigación de masticar la luz. No importa por dónde viajo si la palabra amontona. Eso que vimos recluta el mar y la tierra. Lo expliqué días atrás en un columpio de exactitudes frente al lenguaje artístico. Suenan palabras a esta edad de muerte cuando esperas que termine el periodo de las calificaciones y nos guardemos en nuestras vidas para calentar la cama del arcaico veloz, hueso vivo o suma de opaca miseria. La lengua se clava como un punzón y descubro un modo de segmentación en el pago a cualquier tierra como siguiendo una costumbre que nos defina cosmos. Sabemos cómo paga el seguro si calienta sus tenazas en los estómagos; algo que hizo Kafka en El Castillo para no dejar éxodos comprometedores, sino salidas de tobogán que en inactividad ganaban cualquier esperanza. Si nuestro plan es llegar al lado, la oscura margen no verás al escribir la re-surrección. Auschwitz deformada en una imagen de hielo constantemente picado es Auschwitz en el papel de CW; tu hermano enterrado en un lugar desconocido vuelve su espalda sobre los campos de la dignidad; y tu llegada, veinte años después, prende velas & auxilios. Se sabe que un estallido de realidad dejamos palabras que desobedecimos en el componente de nuestras relaciones. Engrase & bloqueo constantes o adelanto del reloj para el progreso de la burla al salir de las peluquerías una vez puesto el tinte. El voto de no ser más eso frente al espejo, define nuestra política nativa, y nos hacemos a la muerte & otro es el signo que a-sombra



Cuando el país asume otras posiciones, no queda sino la estampa

el espejo cóncavo del otro

& halo tras halo el objeto posee su mirada guarnecida entre las espaldas
de un gentío bárbaro que se abre y compra

sus componentes

A eso llamamos oferta de un acto primigenio,
caída del sol
o excesos de una noche de verano  

cuando
callamos la afrenta del mundo

& se resuelve un ajuste de cuentas sin interés:

la ausencia del cero dador en las facturas

tan ciertas como los reflejos de todas las deudas con el amor







[1] Agamben G. et al (1999) Teorías sobre la lírica. Madrid: Arco libros.