DESEQUILIBRIOS DE LA ESCRITURA 2015: ROSARIO LOPERENA





Me halaga y me pone muy feliz que Luis Eduardo me invite a este espacio y le agradezco.
Enlistar  "lo mejor de o lo peor de"  libros que son escritos y leídos en el presente, me parece que puede ser una fórmula anémica para los lectores, venenosa para el ego y limitante para la escritura.
La política del top-ten-algo con su estructura hollywoodense puede ser tediosa y corrosiva. Y no alcanza. No aplican esos criterios competitivos para la escritura.
También creo que al hacerlo, uno corre el riesgo de sonar pretencioso o erudito. A pesar de eso, espero evadir estas problemáticas y nombrar libros que me dejaron una honda impresión en estos meses y de los que casi todos los autores están muertos o están muy lejos, y de cuya lectura no se sale ileso.


Descubrí a Gombrowicz en Cosmos y Ferdydurke y aspiro a su libertad y desenfado,  a su hermosa forma de destruir la forma.

Fue una sacudida enorme leer:

Hamlet Machine de Heiner Müller

Clarice Lispector en La pasión según G.H.

Las piezas de Harold Pinter, sobre todo Polvo eres y Luz de Luna.

Doris Lessing con Instrucciones de un descenso al infierno.

Gilberto Owen (casi todo).

Inger Christensen en Eso (que es un libro absoluto) y Alfabeto y espero ansiosa todo lo que haya de ella.

De Jean Luc Nancy Tumba de sueño.

Pascal Quignard con La imagen que nos falta. 

Los cuentos de Keret, los sonetos de Heaney, la poesía de Diana di Prima, Terrance Hayes, Bianca Stone, Juan Carlos Bustriazo, Blanca Varela, Jack Spicer, Gertrude Stein.
Jack Spicer siempre.




Habiendo caído en la trampa de la contradicción, enlisté algo del 2015.