XEL-HA LÓPEZ MÉNDEZ. TODOS LOS GENIOS MUEREN UNA VIDA MISERABLE






Acariciando a charly miau después del trabajo



Mi gato y yo odiamos la riqueza
escribimos una nota para que se mueran los ricos
para que se les reviente la mano bajo la máquina textil
de unos chinos
bajo la máquina infernal de una marca bonita
odiamos a los ricos porque viven en los bosques
como los lobos como las princesas
y se comen los frutos buenos y el aire bueno
no queremos defender a nadie
nosotros también odiamos a los pobres
que se comen la sombra del fruto malo y el aire malo
y siempre enseñan una mano sucia
y nadie los entiende
mi gato y yo velamos por nuestro tazón lleno
he dicho lleno para que quede claro
ni desbordado ni vacío
he dicho velamos
porque los pobres se roban la tranquilidad del gato
y los ricos nos roban por las noches algo más que el sueño
odiamos la miseria
pedimos que a los ricos se los coman los gusanos
desde las tripas vivas
pedimos a los ricos que se acerquen y que les duela
algo que jamás se les quite
pedimos que a los ricos les duela
algo
alguna cosa
distinta en el cuerpo
alguna vez.





*

Venden a mi novia chamulita
cinco mil pesos quieren porque tiene muchas hermanas,
porque dicen que son más bonitas que mi novia chamulita,
y dice también su padre que me largue de su corazón tzotzil,
como si no se hubiera enredado con el mío y no viera
lo inseparables que son, y no viera que si me voy mi chamulita
se va ha secar, se quedará sin sangre como yo y nos vamos a
morir, y ese viejo no le va pagar sus pinchis cinco mil pesos por una plantita seca, porque eso seremos mi chamulita y yo, si cortan el enredijo que hemos formado con nuestros pensamientos,
se le caerá el corazón que es el único corazón de esa casa
y se morirán todos miserables.



*


Regalé un libro a un niño que no sabe leer pero lo guarda junto a la costilla izquierda
por alguna casualidad de los enamorados, y sonríe como si    le hubiera dicho “qué lindo día” en una lengua extraña y hubiéramos comprendido todo lo demás.   El niño analfabeta me pregunta si me gustan los diamantes, "no lo sé", pero ya me ha dibujado un pentágono perfecto y brilla con el esplendor de un papel blanco, con la luz de la casa. 
El primer hombre que me regala un diamante es un niño analfabeta
que guarda un libro como las señoras guardan una joya, como las niñas huelen las rosas, aunque no sepan cuántos mineros se quedaron muertos de tristeza, aunque no sepan el nombre de quien las compra, y aunque él no sepa cual letra dice qué, mi niño analfabeta me ha regalado un diamante en la misma libreta de la lista del súper, en la libreta de las cosas que hacen falta para ir viviendo.



Un día de agosto con Víctor — Chiapas


Mira, todos los genios mueren una vida miserable antes de la vida


La obra goza, se sumerge en su jacuzzi con espuma de bolsita, cobra sus reediciones caras de pasta dura, de tipos móviles, grabados a mano, traducciones bárbaramente pagadas.
La obra se compra un auto, paga la renta a tiempo, la obra no se enferma de cáncer la obra de nada, sus mejillas son rosas sanguíneas bellas.
Ahí viene la obra dicen todos, un aplauso a la obra, qué elegante qué guapa qué moderna. Una alfombra, un membrete, un prolegómeno extenso.
La obra gana un premio, lectores, está muy buena, muy sana, muy rica. Qué viajera la obra, qué voz.
La obra se compra un chalet para llorar viendo el mar, otro, la montaña.
Está más viva que nunca la obra. Ay el poeta no pero la obra.




Dicen que se acaba


Que mañana se acaba
que mañana se acaba el país
dicen
digo
porque no conozco el mundo que
dicen que se acaba
dicen
no digo
no lo conozco
desde esta jaula no se puede ver tanto
digo
el mundo que
dicen que se acaba
de aquella jaula se cuenta
y el simio de al lado me corrige:
no es soloógico, es país, es país
mañana será ‘fue’
dice
y todo lo demás dice que se acaba
y qué si es país?
y qué si zoológico?
y qué si mundo?
da igual
digo
desde esta jaula no se puede ver mucho
se acaba
dicen
digo
y eso es todo.



Todas las manifestaciones son inútiles, Elvis


Habíamos sido así de irreverentes, corazón, contestatarios y violentos como nuestras mezclillas roídas por la moda, como nuestros obreritos roídos por las mezclillas, como nuestros cielos roídos por escupitajos de mis fábricas. Las negras cicatrices de los cielos, porque son dos cielos, siempre, y para nosotros nunca hay tiempo de mirar el nuestro, aunque esté ahí, aunque nos pertenezca.
  Éramos rebeldes y erasmistas y verdugos de la comida rápida y de la comida y de lo rápido, porque el que no trabaja solo tiene hambre, eso es lo que tiene el que no trabaja, y aunque miré el cielo suyo o el del otro, los dos cielos, "el aire no alimenta" "la literatura no alimenta", pero no te vayas, yo tengo siempre algo, lo guardo para que no me lo quiten, pero yo tengo siempre algo, aunque sea solo vacío en el estomago, aunque sea solo vacío, y tengo de vez en cuando una cerveza fría para cuando llegues ofrecerte algo que no sea mi vacío, porque entiende, es lo único que tengo. 
  Éramos, mi amor, un discurso, y a pesar de los gritos del mundo tenía oídos para ti, y los estruendos venían desde muy cerca hasta muy dentro, pero escucha: yo ponía sobre el pecho de una puerta mi oído izquierdo y no tenías corazón, tenías en su lugar una serie de versos para cambiar el mundo, pero no tenían ritmo, eran lentos y hermosos como nada.


Ana, parece que va a llover


A mí no me dieron sentido común
yo lo compré y por eso me quejo
porque me costó caro me quejo,
porque no sirve.

Ana está cansada de saber ser pobre, comer cuando hay, cuando hay abrir las piernas,
Ana es un nombre genérico mi vida, ana es ana y no va a la escuela porque para todas es más fácil abrir las piernas, amarrar al hombre aunque sea una bestia y la cuerda sea infinitamente larga, y el perro ladre, el perro muerda.

En la azotea se secan las cosas y las plantas, en la azotea a la vista de todos los soles
en la azotea lloran los perros y las mujeres
anas tienden la ropa pequeña de unos bebés que nacen medio muertos
que crecen porque es natural que las plantas crezcan también
y luego aparezcan en el martes de tianguis y luego se pudran
adentro o afuera de las gentes,
que algunos árboles den frutos
y que algunos frutos se estrellen en el suelo y se los coman los gusanos de la calle,

en la azotea se ve un poco de cielo un poco de aviones o pájaros o superhéroes gringos
un poco de cielo mientras se tienden unas sabanas nada blanquísimas
mientras se estampan en las colchas caricaturas viejas con la risa de piedra deslavada
mientras se estampan en la cama las caras percudidas de los héroes,

hay que deshacerse del sentido común
hay que regarlo por las azoteas miniatura y embarrarlo en las colchas, para que la gente no duerma cubierta por el lodo de los héroes y afuera no haya un pedazo de cielo
sino campo abierto y vacío y azul para pensar en cosas.


FUENTE ORIGINARIA: http://www.revistaelhumo.com/2015/03/xel-ha-lopez-mendez.html