SERENDIPIAS: POETAS MEXICANAS DE HOY. MAURIZIO MEDO


randy mora


Si algo debo agradecer al trabajo que nos obliga “Transtierros” es tener la suerte de  poder descubrir ciertas “frecuencias” de escritura con las que uno (como lector y autor) experimenta una fuerte sintonía, libre de cualquier interés que resulte ajeno al “gusto” (totalmente personal, subjetivo y, por qué no, apasionado)

Desde este lugar, el arbitrio que otorga el albedrío, es que, eventualmente, presentaremos panoramas, no de un país, de ciertas situaciones.

Esta primera SERENDIPIAS se dirige a la poesía, para mí actual, que construyen  en México algunas mujeres –libres de la “etiqueta del “subgénero” de la que se valió cierto sector crítico con la adjetivación “femenina”, aunque este aspecto sea absolutamente válido, y se evidencia en las “miradas” a través de las cuales ellas nos permiten asomar a los diversos niveles de realidad que hay en “sus mundos”.

Y como, al menos el GPS de estas SERENDIPIAS, no conoce de linderos sin un real  magnetismo afectivo. Debo advertir, no es un secreto, que conozco a algunas de las autoras que reúno: varias colaboran con este espacio desde hace mucho;  nos hemos encontrado (por el gusto de hacerlo y disfrutar la plática)  o hemos leído juntos. A otras no las conozco, no es una urgencia,  pero, como lector, para mí constituyen lugares tan queribles como  atractivos.

Ojalá puedan disfrutar de sus presencias, tanto  como yo al haberlas reunido.
                                                                                          
 
randy mora

FANNY ENRIGUE


¿ALGUIEN EN EL PÚBLICO
QUISIERA SER GUILLOTINADO?

Aunque de niña se le haya dicho
que usted no era así (se referían quizá
a que no acostumbraba estar adentro
de un estuche, mirando
al marido
violar a su niña de doce años).

Debe tener clara,
muy  clara, su propia identidad:
se le permite, durante el coito, pedir a gritos
más, y dar la mano a la mujer
que dirige el espectáculo.

Al final, Black Shadow y Sad Song,
son la misma persona, que no sabe pronunciar el inglés
y tiene piedras preciosas
(de fantasía) en el rostro,
es elegante aunque el vestido de látex
no disimule su órgano masculino.




CÍRCULO DE CÍRCULOS


“Hay una filosofía que no es escepticismo ni dogmatismo…,
que es, por tanto, ambas cosas a la vez”
G.W.H.


Un explosivo en la Segunda Guerra
destruyó el cuaderno con las minuciosas
anotaciones que Georg Wilhelm hiciera
sobre cada joya que estrenaba una mujer
conocida. Su esposa lo había señalado
de infiel, lúbrico. “Cerdo
—dijo como tesis—, no se equivocaba
aquel profesor al insultarte
con tanta elegancia”.

Luego tuvo remordimiento: nada
constaba, aunque lo de menos fuera
la realidad. Viruela, fiebres tercianas
y una irremediable hipocondría
padecidas por su hombre,
antitéticamente le ablandaron
el corazón y no se habló más del tema.

Hasta que en síntesis, una tarde,
buscando algo para el dolor
de cabeza que le causaban
los libros de su marido,
abrió el cofrecito, en la habitación
de su cuñada.

Una lucidez súbita
le recorrió las vértebras:
no es incesto, no es incesto, éticamente
no hay relación
superior al del hermano y la hermana.



CREO EN LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS

Cuando por fin terminaron las disputas por la herencia. Cuando por fin recorrieron ciento diez kilómetros con el obeso cuerpo (cayeron dos yeguas y un hombre en el traslado eyaculó en la boca del muerto).

Por fin abrieron las puertas de la catedral de Caen. El clero contrató mujeres para llorar el deceso del conquistador. Dos perros dormían en un confesionario. Cuando por fin

el cadáver no entraba en el féretro. Los más fuertes empujaron: ya la peritonitis no causaría el más mínimo dolor. Cuando por fin las iconografías sagradas se cubrieron de vísceras de su majestad y luego hablaron de una virgen que lloraba sangre y semen (hay estampas gratuitas con la imagen, seguida de una oración).

Cuando por fin un grupo de borrachos en la Revolución francesa orinó sobre el polvo de Guillermo: los pocos cabellos que conservaba, el fémur derecho y la uña del hombre que cerró el ataúd.



PRACTIQUE SHIBARI, CURE SU TABAQUISMO


Pensó, como mejor idea, fingir
el accidente. ¿No
se le ocurrió que investigarían su situación
financiera? Hace mucho,
además, los agricultores están bajo sospecha (ya sabe,
los pesticidas han sido el pretexto
ideal
para admitir
desviaciones en el cerebro). Cualquier seguro
cuenta con mejores detectives
que la misma policía. Pero su madre,
su esposa y el médico…
¿No se le ocurrió que un hombre tirado
junto a su auto
cigarro en mano señalaría
con mucho menos prudencia
su derecha
cercenada en medio de los pedales?
Los otros presos, con malas intenciones,
han preguntado si su habilidad
con la izquierda
es verdaderamente tan prodigiosa (prometen,
a cambio, bastantes cajetillas).





Fanny Enrigue. Guadalajara, 1976.



SARA URIBE



Abroche su cinturón
mientras esté sentado



Los pasajeros van tarde.



¿El vuelo? Demorado.



Los pasajeros saben que llegarán tarde. Que perderán el avión. Que no arribarán a sus destinos a tiempo.



¿El vuelo? Demorado.



Los pasajeros se truenan los dedos. Se mesan, impacientes, los cabellos.

Los pasajeros maldicen

su suerte / el tráfico / la vida /

la puta / costumbre / de dejar todo /

para el último /

minuto



¿El vuelo? Demorado.



Los pasajeros sudan, corren, bufan, agitados. Quieren creer que en ese preciso instante / ya todo / depende / de sus piernas.



¿El vuelo? Demorado.



Los pasajeros se dejan caer, despeinados y jadeantes, sobre el mostrador de la aerolínea. Con su identificación en mano, parecen decirle al mundo: Mundo, hazme ahora un último favor.




Ahora bien, hasta este punto:

¿Queremos que los pasajeros, cansados y felices, consigan abordar?


O bien:

Sabemos que han llegado demasiado tarde, que siempre es tarde para los pasajeros que van tarde.




Si nos decidimos por A

¿Esperamos un milagro?
¿Apelamos al deux ex machina?
¿Estamos realmente convencidos de que la demora en el vuelo puede ser su salvación?


Si, por otra parte, optamos por B

¿Esperamos que los pasajeros que perdieron el vuelo se sienten en el piso del aeropuerto derrotados y llorosos?
¿Creemos que los pasajeros gritarán vituperios y, furibundos, agitarán sus puños en el aire en inequívoca señal de fútil amenaza?
¿Sabemos que los pasajeros que perdieron el vuelo se convertirán, eventualmente, en esos seres borrosos que vagan de sala en sala, de puerta de embarque en puerta de embarque sin lograr salir jamás del limbo de la pérdida y la espera?


Es decir, ¿de verdad deseamos un final feliz para este poema, para los pasajeros, que ahora se encuentran suspendidos en espera de nuestra elección?



Gracias por esperar, por favor manténgase en la línea
y regresaremos con usted en un momento



Para Xitlalitl Rodríguez Mendoza



Es el teléfono lo que suena a todas horas. Son voces automatizadas

las que te ordenan que marques un número para luego tener que marcar otro número

para luego escuchar la música de espera, para luego marcar otro número, para luego

marcar otro número y que la grabación siga llevándote hacia una suerte de trance

como cuando estás sentado frente a tu terapeuta. Haga una inhalación

profunda por la nariz. Muy bien, sostenga el aire en sus pulmones.

Ahora exhale, deje salir el aire por la boca. Sea consciente de cómo con cada respiración

usted se va sintiendo más sereno y descansado. Usted puede sentir cómo su cuerpo

se va volviendo cada vez más pesado. Usted puede sentir cómo

su cuerpo cae, cada vez más y más pesado: abandonado. Entonces, cuando finalmente

después del laberinto de opciones numéricas y musiquitas para hacerte

compañía y que no sientas cómo es que el tiempo pasa, sólo entonces

una voz, que definitivamente no es humana, te dice: gracias por esperar,

te atiende __________ (ruido blanco), ¿cómo estás el día de hoy?

y tú quieres decirle que estás hasta la madre de tantas y tantas cosas

que cómo puede hacerte esa pregunta justo hoy

justo en este país

pero en lugar de eso

abres un libro de Charles Simic

y comienzas

a leerle en voz alta:



La araña ausente

He aquí su tela, pero nunca vi una araña allí,

excepto una falsa, ésas hechas de goma

que se venden en el fondo de una tienda

con adornos para peceras y juguetes para la bañera.


SIAM


Primer asalto

Escribir desde un edificio, dice él. Ventanas. La ciudad abatida lanza el primer golpe. Dos vértices contiguos. ¿Los segmentos? Intersectados. Perpendiculares.
Toda ciudad. Un edificio sin propietarios. Alguien que dicta una orden de demolición. Alguien que transcribe un domicilio. No hay a quién notificar, dice él. Este inmueble no tiene dueños ni inquilinos [aquí el simulacro y las falsas alarmas] [aquí la contingencia y el maquillaje:
una luz roja / un destello parpadeante sobre las paredes]. Una lista de nombres de personas o cosas que se pierden.
Esto no es una orilla, dice él.
Alguien abre las ventanas con violencia [hay instrucciones de forzarlas justo ahora] [hay instrucciones de franquearlo todo]. Esto es una evacuación, una estampida. Esto se trata de escribir mientras se desciende una escalera [un suburbio que no cesa de agitarse / ruido / un hemisferio devastado] [algo que armar y desarmar todas las noches / un artefacto explosivo / una frontera]
[algo que desfigure al hablante / contusión / pinchazo / hematoma].
Escribir desde un disfraz, dice él
desbordar / desbrozar / desbastar].
Toda ciudad: un edificio. Todo colapso esta espesura.
Escribir como un peregrino, dice él. Kilómetros. La carretera

[Peregrino, na. (Del lat. peregrīnus)]
1.     adj. Dicho de una persona: Que anda por tierras extrañas.
2.    adj. Dicho de una persona: Que por devoción o por voto va a visitar un santuario, especialmente si lleva el bordón y la esclavina.
3.    adj. Dicho de un ave: Que pasa de un lugar a otro.
4.    adj. Dicho de un animal o de una cosa: Que procede de un país extraño.
5.    adj. Extraño, especial, raro o pocas veces visto.
6.    adj. Adornado de singular hermosura, perfección o excelencia.
7.     adj. Que en esta vida de paso.




Segundo asalto


Rotaciones. Flancos izquierdo y derecho.

Uno entiende izar cuando se dice [deshacer, deshilvanar]. Uno entiende fracaso cuando se dice [aquí su voz]. Cada una [no la tesitura sino lo que pronuncia] de las dos partes laterales [entonces corregir:

aquí sus palabras] [las palabras] de un cuerpo frontal.

Algo concomitante se aleja [se desliza empujando lo que sobra / lo que hace falta / lo que nadie echa de menos] [un cuerpo sumergido]. Lo más cercano [próximo / imposible]. Lo más ambivalente. Algo ajeno [un eje / un punto cualquiera / equidistante / fijo] nos desplaza [todas las curvaturas] [todas las coordenadas] [este dislocarse].

Alguien sueña [el ausente] una isla

en el asombro [un advenimiento]

una lista de personas o nombres de cosas que se pierden.

Algo [volátil]

en desaparecer se retrasa.


 Sara Uribe, Querétaro, 1978


 
randy mora



MARICELA  GUERRERO


Gramática del archivo muerto & Los Panchos

Licenciado (a), servidor (a)

A quien corresponda

Presente/

Ausente



Me permito informarle,

si ud. no tiene inconveniente,

que:

convenimos la desaparición de su Centro

–es la historia de un amor–

y una diseminación de huecos a su digno cargo;

nos ha sido de gran utilidad su cartílago –como no hay otro igual–

su sangre:

me permito llevarle la contraria

–que me hizo comprender todo el bien–

a través de la presente –todo el mal–

en que usted ondea a media asta:

–que le dio luz a mi vida–

como presea

como espina

como rama de durazno rota

como maíz quebrado

como cuenca vacía



–apagándola después–.



Aprovecho la ocasión

para obviarle los huecos los orificios las horadaciones las excavaciones:

escarbar,

rascar:

oficios.



Acuso la omisión, el vacío:

–Si yo no puedo verte–

desaparecemos

nos desvanecemos:

–adorarte para mí fue religión–.

De aquí no sale nadie hasta que aparezcan

los bienes

materiales

los santos y las señas

la saña:

–en tus besos yo encontraba–

los rostros con nombre

las palabras

que aparezcan

–es la historia de un amor–.



Ay, que vida tan oscura:



cuarenta y tres posibilidades de resarcir, corazón



:



Asimismo y en el principio de austeridad

convenido

–siempre fuiste la razón–,

hago de su conocimiento

la disolución estipulada

en oficios

de mala calaña

–de mi existir–

que podrían disolverse

resarcirse.



Sin más por el momento, aprovecho la ocasión:

Es la historia de un amor

como no hay otro igual.



ANTIHISTAMÍNICO

No sé cómo decirte esto pero imag­ina que
la eru­di­ción puede enten­derse como una diver­si­dad de los lengua­jes
en los que cierta per­sona se espe­cial­iza:
y sólo cier­tas per­sonas que recono­cen la o por lo redonda
y la pro­nun­cian así como /ou/; ya sabes haciendo como que se les alarga el pico
Ou
Ou
—dicen  con la comisura de sus labios impreg­nada de una sus­tan­cia blan­cuzca y delezn­able:
dicen ou:
sopor de anti­his­tamínico en el audi­to­rio. Ahora tú:
así, ¿ya te acor­daste? /ou/
Acor­darse por ejem­plo tiene que ver con el cor cuore, ¿ya lo viste?
Del corazón eso es la eru­di­ción y /ou/
Ou
Lar­gos trata­dos sobre eti­mologías irrecono­ci­bles en tono de trompetines y claros clar­ines
tonos var­i­opin­tos de /ous/ porque la espe­cial­ización de cier­tos eru­di­tos avant la let­tre va más allá: suéteres raí­dos y anti­his­tamínico y esa cosa delezn­able y blan­cuzca en la
comisura de sus labios: entre cada /ou/ y /ou/
que se llama comezón
ron­chita de mi eru­di­ción
pero yo no sé cómo decirte de estas cosas
mi corazón.

CARMEN 

Preparar chayotes es un acto recurrente que irremediablemente
me recuerda a mi abuela:
Carmen:
la que lloró de rabia y lo aborreció todo el día
en que la muerte se sentó en la orilla de su cama;
la de los aires de grandeza y familia aristocrática
la de liposucción y estiramiento y dentadura nueva
27 años, ha.

Preparar chayotes, parirlos…

La de la Viuda Negra, Cherry and Grand Manier y Johny Walker red, blue and black label:
nombres que pronunciaba con mucha clase y que traía de la frontera.
Jugaba a policías y ladrones —amasaba una fortuna, dijeron—
Carmen Capone del Peralvillo Orol,
bodegones de tapanco en vecindad que decía: muy decente.
Carmen de Tokio, Madrid, Turquía, siempre tendrá un París,
sus propiedades, sus fincas: hacendada, acorazada, mi abuela la de las acumulaciones.

Nació en el 27, siglo XX, bailaba a escondidas de su madre, instantes de su fugacidad;
zurcía las medias hilo a hilo, eso dijo: “allá en la Guerra” mientras grandes abría los ojos.

“Ponles sal, ráyalos muy fino”, también decía.

Yo le quería con toda el alma,
como se quiere sólo una vez
eso llorando cantaba con los ojos y nadie la veía, mi abuela:

la que jamás llamó a mis novios por su nombre y se reía.

La que a lomo de mula partió en busca de su hijo, el pródigo que vino a
morírsele en los brazos: San Marcos, Querétaro, Vallarta, a lomo de mula, el loco,
el artesano, su oveja descarriada.

Carmen, la que se iba al teatro sola: Brodway decía también las Vegas,
Avenida Juárez.
La de zapato fino y maquillaje, afeites de una Carmen Bovary, y alguna vez
fue dulce:
recogió el cabello de mi madre y la besó y le dijo que era buena.

Sicialianos por salecianos les decía a los padres de la Cosa Nostra Don
Bosco, sonrojada ante sus hijas las maestras;
la aristócrata, descendiente de un poeta xochimilquense ya olvidado, y
malamente muy romántico, abuela.

La que cultivó canarios a la muerte del abuelo y dejó de bailar.

Preparar, chayotes, parirlos.

La de los últimos días de costumbres japonesas, la abuela de kimono, faroles, cajitas rojas, porcelanas y zapatillas de dormir muy breves:
Carmen.


Maricela Guerrero , Distrito Federal, 1978.



MINERVA REYNOSA

Praxedis guerrero

 (I)
todos aquí : queridos sí
para todo el pájaro o la nube la proximidad del cielo la proximidad ausencia
mi-nuestro calosfrío
ponerse en los zapatos sin los pies del otro sin saco
póngase imperativamente pongámonos la entraña lógica la raíz de cerro piedra-casa
esos todos aquí punzantes manifestaciones que caminan oleaginosas que se tienden y distienden masa luxada que me ayuda
quién nos: ayúdanos imperativamente la ayuda aquí un requisito el todos con nosotros sin pensar acaso si pensar que nos aquí el todo
todos son las nubes tropel al cerro el hato de gloria en la proximidad del sábado en el ombligo céntrico
lo agrio de pensar casa pensarnos zigzagueando
pensarnos: hueco grafía desierta que se escribe allá sin ti-nosotros mi yo sin sitio
quién sí quiénes mi yo nosotros sin nada
o algo sin pensar que todos éramos un acaso éramos-podríamos siendo todos ser desdoblados carriles veredas arroyos cuadrícula vergonzosa de esos matorrales que me perpetran monte propiedad fundamental un atrás que concibe el miedo la cifra en transición
las ganas del aunque todavía aquí
es un requisito sólido sí: el devanarse hilar mayúsculo
si pudiese doliente                       resquebrajarme ~




novenaria del masquin-tape ]

en vela. estos días de rezo oblicuo. veladoras. orar al santo o virgen o deidad televisiva en este sígnico reflejo pesarozo.

en vela y veladoras el sitio en mis rodillas cuantifica la humedad no de mi vientre sino mi tórax. vómito de lucha amarga ante esta fársica leyenda de dieta tibia y leches magras.

días de guardar y veladoras: composturas. la vela encendida toda y yo escindida ante el desfalco cancerígeno de mi hambre en furias.

la boca con resano de canela: hule amargo.

circunstancialidades. apócope en cinta gruesa y en cintura porque estoy gruesa y nada breve.



[ white / diet ]

la lírica el bofe. carne adolorida. pedazo. brebaje celulítico. fosa elíptica. espiral. gas gástrico. sorna cólica.

bofe.



concrete words
que es amarillo que es horror niño pantalla no dentro la lengua un semiótico que es todo lo que respira se pira la sumisión sustituir decibeles decir imposible la palabra rota la palabra roña saber que no es batir creer uno lo mata niño no mata niño padrefrater yo soy el transterno transterrado horror desde la orilla río risa yo soy el padrefrater madre de las palabras vecina que resina mother word el tiradero pantalla azul en amarillo letra ciega volcadero los amores los horrores son insanos son horror las cuatro en punto el futuro vendrá solícito lo demás arriba abajo lo demás más amarillo la letra la alimaña la palabra carmín de luz nieve negra azul oro amarillo azul horror detrás de las palabras lo que no transcrea lo que sí mockba negroazul casi amarillo la pantalla ansiedad el camino volga tránsito sí al fin decir por qué el qué yo todos desdoblado poro libro poro libro pera libro para te quiero no importa el día odre orden cómplices nos los míos lo que creíamos era no era lo que sabíamos sabíamos no sabíamos las palabras vasos versos verbicongratado voconecesitado visualdeleite amarillapalabraazulpantalla no! detrás de las palabras la pantalla la palabra movimiento-consquilla pantalla-corazón detrás de las palabras palabra amor palabra olor lindo maestro te llamo yoko ozono la palabra liberar liberar-zen adherir-zen y los muertos pantalla-amarillo-rojo-corazón la palabra mantaterrorífica la palabra gira brinca destruyendo-zen lindo maestro la palabra amor la flor yo el débil yo el discurso yo el padrote yo el mudo yo el verso el beso el viento el vidrio el vino in vitro in situ yo el chamorro make it digital! la batalla yo poema viajar zen mi amor is a... tufo ufo fufurufo salar pescado que yo invito radioactivo yo la dicha la oratoria se habla apocalyptico-mayólico yo sabia dizem que estás à direita mas marx sabia que teu lugar era la izquierda banda ancha al corazón pasando el arte yo alienado postutópico yo amor a la palabra en la pantalla pantalla porque obliga gramática poema vacío vicio por decisión palabras fuego pantalla azul o azul é pus de barriga vazia texto amarillo o amarelo é bile de barriga vazia but for amor yo soy tu tierra tu casa divisionária rebelionária visionária

Minerva Reynosa. Monterrey,  1979


randy mora



PAULA ABRAMO


Angelina

                   prende un cerillo

                             no me gusta esa falta esencial del pobre modo

                  préndelo

                      como si uno a sí mismo nunca se imperara

                       como si para imperarse fuera necesaria

                       rutinaria y filosa la escisión

                 préndelo

                 lo prendo y qué hago luego



–Prende la estufa

–Sí, señora.

Angelina es breve y requemada.

Las marcas de sol. No son de sol.

Sí son.

Son preludios del cáncer. Son herencia.

Sobre la hornilla, el aceite bulle en iras.

Esta cocina casi pasill, casi tránsito a otro mundo mucho

menos azul y más de orquídeas, de pereza, de flores

más lentas que la tarde, humedades profundas,

corruptoras, colibríes, cruás allá en lo alto, a contraluz.



Angelina va friendo camarones.

Guarda uno, come tres;

guarda uno, come tres.

Guarda uno.

Come

tres.

Angelina tiene el hambre de su abuela;

más allá;

tiene el hambre de la abuela

de su abuela.

Y una historia de retirarse y retirarse bajo el crepitar de

décadas de sol,

sobre el fulgor insano de una tierra

más quebrada que sus pechos.

No es la lengua, es el Nordeste el que le lame los dedos a

Angelina:

la seca esparce sal sobre su presa.

Y son tan buenos estos camarones.

Los subterráneos del hambre lloran - sí, pero no siempre -

caldo de sopa.

Lloran también esta charola

tan abundante y gris de camarones.

Lloran las madurada tersura de los libros.

Y lloran las rosas - cómo no - las rosas.

Y llorarán siempre hasta que el fuego.




Alumbramiento
Santa Cruz de la Sierra, 1941



El cerillo

revela las distancias

entre las cosas

acusa oposiciones simetrías cuando todo

era negro

y luego

todo al negro

vuelve





pero en muchos semejanes mínimos destellos

cuántas

revelaciones caben

el cable sucio y quemado en un rincón el vestido

rojo

inmiscuyéndose con tazas platos

sobre la mesa en connubio extraño de tiempos

y dominios

o la hamaca en la selva los húmedos bultos

del garimperio o del talador

de embaúbas o las gallinas

adormecidas sobre el posadero

del patiecito del Vincenzo o



cuántos alumbramientos

que duran lo que la llama

transitiva

del cerillo



los cerillos alumbran

como los partos pero aquí

muchas vidas a un tiempo

conjugadas



cajita de fósforos estos escritos cajita

donde mi cuerpo se asienta

donde asentado

imagina su cuerpo

de fábulas





Alumbramiento, parto,

aquí mi abuela

alumbra: pare un niño

de cabeza grande,

leniniana, Anna Stefania,

capitana de un barco

que es éste

de fuentes partidas.



Y allí está el barco haciendo aguas

y ella al frente,

capitana de un parto

que es el suyo,

ordena, anuda,

enarbola una bandera de sangre

en las troneras más negras,

revienta Anna Stefania

como si de cabos tensos se tratara,

para luego quedar

abierta, roja

como una granada

a la deriva, entre la hierba,

una vez saciada

el hambre de las aves.




Lupus eritematoso

Qué manera de llamarle a esto mariposa,
como si aleteo, destello esquivo de sepia, azul o plata;
como si de pronto amarillo en un resto efímero de lluvia.

Ninguna
mariposa
tiene este tinte de carne casi abierta, pero virgen
de sol, de campo libre.

Te dicen: mariposa.
Como si acto seguido hubiera que embutirlo todo, todo de algodones,
cerrar todas las ventanas, la luz
está proscrita
desde ahora
y para siempre,
hasta que los huesos se disuelvan en sal blanca,
y la piel en retorcidos laberintos de eritema.

Qué ganas de correrte las cortinas, de sacudirte la niebla persistente en la pupila
y enseñarte los penachos de un fresno inaugurando el año,
allí,
justo en la esquina
de tu casa.
Pero ya estás toda cruzada de pespuntes,
llevas encima un amplio mapa histórico
que indica
la migración de la fístula,
el orto rosáceo del mezquino,
la neuritis que boreal, metálica, se embute en tu cadera.

A esto
le dicen
lobo.

Pero bueno fuera, mejor al menos una mordedura
que esta geología imprecisa,
demasiado acelerada
de úlceras y aullidos,
de torrentes de sangre corrosiva desbordándose
en la sordina permanente de tus cócleas.

Sacar, sacarte todos esos algodones,
dejar que entren el polvo, las palomas, el salitre,
abolir las gasas y el silencio,
susurrarte: mantequillaSamarcandaesmerilado.
Mostrarte el fresno
de la esquina.


Moscas

I

Donde pone el ojo posa
las moscas: una, dos, tres
moscas, pero la primera
ya indicaba el enjambre.

II

La ciencia del estudio de estas moscas
acusa términos inusitados
para el mundo de las moscas, por ejemplo:
No alas. Sí flotadores. No aire, sí
humor. No vuelo, sí: desgarro, condensación.
No la vita brevis del insecto.

III

Si divisa
más moscas, avise:
si divisa
una cascada de moscas
o lluvia, o un posarse
o aleteos,
alerte:
acuda al médico
prevea.

IV

¿Pero cómo
contarlas?
Enjambres, ejércitos, cardúmenes,
las moscas
se pegan al renglón,
llueven del cielo:
sus repentes
se arremolinan en los techos.
Mis
moscas
nada periféricas. Mis moscas
particulares.

V

En el peor de los casos:
una tormenta eléctrica, relámpagos
que nunca nadie vidit, ni vissuri
sunt. Cortinajes, veladuras
desprendidas
donde la luz se fabricaba, tornasol.
Con las tormentas, con las primeras
que azucaran el aire en mayo,
con su perfume de ozono y pasto seco,
pisoteado y roto, las moscas
brotan, tal vez de los establos, salpican
de mierdas minúsculas las flores de plástico
hacen negrear los sillones. Veladuras:
trozos
de telón.

VI

No es para tanto: algunas
moscas brotaron. Ahora se posan
sobre la conjugación del verbo φύω, que no es primo
de hender ni de fisura, que es primo
de física y filogenia, primo de fiat
y futuro. Que quiere decir brotar.
De moscas.
En un globo de agua.
Nadan mis moscas, van
a las volandas de la nube,
acuáticas. Mis moscas
en los funestos cánticos del mar,
diurnas,
contrastadas, pero sin espiráculos, ni basicostas,
ni balancines, ni labelos ni espolones.
Sobre la página en blanco
y el cielo.
Con mi misma exacta dosis
de infinitud.

Paula Abramo .Ciudad de México, 1980



XITLALITL RODRÍGUEZ MENDOZA

la gata Leda, de Deniz, dice nga
en coreano se dice yaow
en japonés, nyan
en inglés, meow
en griego, niáu
en letón, nau
en checo, mnau
en ruso, mjáu
en alemán, miauw
en islandés, mjá
en vietnamita, ngoao
en malayo, ngeong
en gaélico, miamha
en chino, miâo
en francés, miaou
en italiano, miao
en español decimos miau
pero dentro
            aquí dentro
se dice mío


CANCIÓN DE CUNA

—¿Y ese rumor de olas?
—Son carros.
—No paran.
—No, no paran.
—¿Y ese canto de ballenas?
—Son grúas frenando.
—¿Y esas sirenas?
—Son sólo sirenas.
Duérmete ya.


GOLDEN GATE

Once obreros murieron mientras levantaban el puente.
El primer suicido ocurrió en 1937, a unas semanas de su inauguración. Hay estadísticas sobre los puntos preferenciales de las personas que de él saltan al Pacífico; la cara Este parece ser la favorita. Se han contado alrededor de mil trescientos saltos mortales. Cada uno de los voladores vio antes el letrero azul: “Aún hay esperanza” seguido de un número de emergencia.
También entran tiburones a la bahía.


Paul de Gelder
miembro de la Marina australiana
participaba en un ejercicio
en la bahía de Sidney
para contener intrusiones
terroristas
ante las cuales
se preparan
todos los
militares
paramilitares
del mundo:
resultado de
pobreza
humillación
explotación
ultraje
abuso
despojo
trabajo
trabajo
trabajo
muerte
:terrorismo:
no justicia
desacuerdo
mano alzada
tosidos
cof
cof
:terrorismo:

Fue entonces
que Paul perdió
una mano
y una pierna
por un ataque
de tiburón toro.

Su mano macerada
sumergida
su pierna partió.
Cayó dentro
de algo
siempre
de algo
como el fantasma
en el miembro
de la Marina australiana
quien ahora
se opone
a la captura
y sacrificio de todo
tiburón que mida
más de tres metros
de longitud:
esa clase de
terrorismo
aún no tipificada.





Vamos a matarlos a todos,
dijo el primer ministro
de Australia Occidental
Colin Barnett.
Es más sencillo
que hacer que los surfistas
elijan otras olas
o incluso que surfear con tablas
de llantitas
en albercas abandonadas.
















Xitlalitl Rodríguez Mendoza  1982



KAREN VILLEDA


you’re so fine and you’re mine, prosti, hotline, 900


Suena
       (sueña)
el teléfono (Vamos a jugar)
                     . Te marco
                     (o)
                        . Me marcas
Ya lo sabes todo (El cielo es leonado)

                                                        lo de adentro de la cabeza es rosa
                                                 pepto-bismol y

                                                                      ya estás del otro lado
asco Rasco Ring
, riiiing
, en el ring con un match
noqueado
       knock out knock knock
toc toc
: TKO
no abren        No te contestan        Ese número


(Me     llama) Me ama Llamas Te llaman otra vez ¿ves? La otra
                                                 no existe {favor de verificarlo} tu número y
                                            tú TAMPOCO
no te avisaron        nada suena ocupado        No hay más
respuesta



Constantinopla (fragmentos)

Constantino I,

Reconocido como el Augusto de Occidente cuando agoniza su etéreo padre en lo que los romanos fundaron como Eboracum.

Constantino El Grande,

Paralizando a Diocleciano, quien pasó sus últimos días en la costa adriática envuelto en mármol (a veces traslúcido) y siempre mirando hacia el sur.

 Constantino El Grande,

 Que en cada batalla le hablaba al cielo sin cerrar los ojos y estas eran sus palabras:

 Si vas a dejar que me muera sin ver una cruz, yo voy a dejar que tú, que tú seas el que te mueras sin ver una cruz en todos estos caminos. Y si vas a dejar que me muera sin ver una cruz, yo voy a hacer que todos se acuerden de ese toro joven al que le rezaba también Vabalato, el joven desobediente que llevó a su pueblo a la perdición y sus hijos todavía no nacidos. Ese toro joven no era otro, sino ese agraciado becerro de oro que, con las manos de Moisés, dicen que hiciste polvo. Eso dicen los que escriben por ti. Que los hiciste polvo. Que llenaste el agua con ese polvo de oro. Y si vas a dejar que me muera sin ver una cruz, entonces dame de beber de esa agua con oro. Dame de beber de esa agua y déjame que te bese los pies. Lléname de oro. Lléname de oro para morir sin ver una sola cruz.
 “Sírvenos bien, toro joven, sírvenos bien. De esta batalla, he salido victorioso. De Ella, he salido herido. Sírvenos bien, toro joven. Sírvenos bien y te haré maestro de la tierra y de todos los establos. Déjame beber de tu corazón y cargaré con tu cuerno. Tu corazón está lleno de demasiadas voces, es impuro. Lo impuro me hace andar.”

Constantino El Grande,

El que muere unos días después de ser bautizado y al que la Vera Cruz le perdona todos sus pecados.

–Le perdonan echar en los hervores del agua a Fausta, hija del Maximiano y del crotón, dividida por Crispo, ese hijo de Minervina. Fausta, siempre hija de Heracles–.

 “Eusebio bautizándote. En tu ropaje blanco, vuelves a la muerte. Eres un recién nacido de tu propia muerte. Eres el que apenas muere para ser bautizado.”

Que me entierren en una tumba siria. Que me entierren en una tumba siria para que me llenen de ofrendas. Que me entierren en una tumba siria para que vengan los vivos a comer conmigo. Que me entierren en una tumba siria para alcanzar la inmortalidad. Sirio es la estrella más brillante. ~

Dodo (fragmento) 

III. Huella del dodo  

Siete lenguas, catorce brazos violando a Mauricio. Pares y menos pares de labios gruesos. Lo llaman “El Mongol” por su boca. Una fina línea. No habla, solamente nos asienta o niega. El Mongol deja caer los párpados, su rostro tiene un solo rasgo: el horizonte. Mauricio se parte.

Escuchamos gruñir a El Mongol, nos despierta. Istmo de fauces. Rezamos con más fe ahora que nunca. El Mongol ladra. El Almirante lame con fruición su rostro. Luciérnagas, son una estrella caída en desgracia. El Güeldresmohoso sin catorce brazos, moscas.

El sol no deja de mirarnos fijamente. Siete espaldas descarapeladas. Siete arcabuces pesan más que el ancla.Estamos tan agotados que tomamos la siesta. El Mongol duerme al sol, sin tostarse. Catorce pulgares, siete pitos estancados en Mauricio. Una verdad demográfica.

El Mongol está hecho un ovillo y da más miedo que el mar encolerizado. Manos sobre la nuca de El Mongol. No se inmuta. Seis marineros son atraídos por el rompiente. Una ola burlándose. Doce tobillos correrán mañana a lo ancho. Una, una fina línea para El Almirante.

Aliento de dientes de león, hierba chamuscada. Pares y pares de labios olvidando nombres. El Mongol balbucea una canción de cuna. “Pra lapra pran lapra lapra pra pran.” Una percusión desde siempre. Mauricio se reverdece. Lentejuelas blancas, doce pezones para El Almirante.

Mascamos la caña de azúcar como tabaco. Ballenas de ensueño. Seis cabezas que se aferran al mar. Mascamos y mascamos. Seis farsantes se ilusionan con un arpón. Plataforma de hielo. La soberbia quijada de El Mongol, recia.

El Almirante puntea la ruta a seguir. El Mongol hace una mueca, le aplaudimos. Seis arcabuces temblequeando. El Mongol suspira y El Pelirrojo coquetea. Me quedo solo, extraño sus dedos tibios. El Mongol da un paso hacia atrás. Hay una huella intrusa, cristales sobre arena.



Karen Villeda (Tlaxcala, Tlaxcala, 1985).


randy mora



KAREN PLATA

MAMÁ ES UNA NAVE

dice la abuela que las ranas atraen la lluvia
que son signos de felicidad
que nuestro futuro se puede leer en sus panzas y en las estrellas
que si ves las estrellas con atención puedes saber el día de tu muerte
a mi no me gusta ver las estrellas
les tengo miedo
ayer al salir de casa vi tres ranas saltado en el patio
quise atraparlas pero al volver las tres estaban muertas
dice la abuela que la muerte esta en todas partes
no le creo
la muerte se esconde en las estrellas
ayer todas las ranas miraban al cielo con la misma mirada de mi abuela muerta



***



un día viré a mi madre desde el espacio
me la encontré de frente con las piernas abiertas al mar
con el mar saliendo de entre sus piernas
era mi madre un gran vientre
y nosotros los argonautas sus hijos


***



mamá dice que es peligroso pretender tocar el cielo
dice que un día su abuela quedó ciega cuando cerró los ojos
y extendió sus manos hacia el techo
que jamás había visto algo igual
mamá dice que un día la abuela le puso sus manos en el rostro
y desde entonces extraña la tierra

luego nos sigue contando más cosas para amargarnos la vida


***



mamá espera la muerte
mamá es la muerte en casa sentada en la sala
yo soy su hija chiquita y mugrosa
yo me hinco a lamerle las piernas de tanto lodo que trae cargando
soy la posibilidad en todas las cosas


***



me imagino a mamá muriendo
a mamá muerta en una esquina de la casa
con los labios morados y su pechito frío
me imagino que me sostiene en sus brazos
que soy su bebé
mamá me canta canciones para que me duerma
mamá canta mientras yo toco su piel
me sonríe y dice que es feliz
mamá ahora es más feliz que antes



RETRATOS DE FAMILIA 

Ella dibuja
el color blanco de las vacas
apenas
tirarse en la cama
mientras la sábana cae lentamente sobre su cara
ver todo blanco, decía
azul cobalto.
Hacer una casa sobre el cuerpo de una vaca,
hacer una casa para la vaca.
Pensar que tenía hermanos y primos y dibujarlos,
pensar en el pasto enorme de vaca, tragarse a la vaca.
Ella pinta el cielo azul en los ojos de la vaca,
la mirada perdida al techo en un cuerpo estático.
Un manto blanco. Y después el golpe.
Una vaca blanca con manchas negras bajo el sol, una vaca
esperando en medio del camino, una vaca recostada tomando
el sol con las pupilas dilatadas y el cuerpo hinchado a punto de
explotar. Así debe ser el cielo, una foto tomada cinco segundos
antes de voltear la mirada. ~

Karen Plata,  Ciudad de México, 1986


Xel-Ha López Méndez

Credo a Bob Dylan

Yo creo en ti bob dylan
porque mi madre creyó en ti y en los preservativos
yo creo, creo, creo
yo creo en ti bob dylan
sé que existes
aunque no te he buscado en las redes sociales
no hablo de ti
no quiero traducir lo que dices
y no me gusta escucharte en la radio
porque no te busco
porque lo dice mi madre “bob dylan”
cuando sonríe con sus ojos de medio siglo
y recuerda los desnudos
la pasarela sin retorno
que es su amor
porque te escucha
y vuelve a sonreír
y si fuera posible
me hablaría
del amor que se hace con un hombre desnudo
y un disco tuyo dando vueltas
Yo creo en ti bob dylan
aunque no compre tu disco
apague la radio sobre el compás de una canción tuya
y no sepa tu nombre
y no lo investigue
aunque en internet estés colgado
como de un árbol de ramas infinitas
y no coma tu fruto
pero mi madre
la wikipedia de los secretos
es feliz cuando oye tu nombre
aunque no seas el único
pero sí el que recuerda
justo ahora
mi madre que platica
de espaldas a mí
frente a un momento cualquiera de la casa
y se sonríe
por todas partes
sin saber
que escribo de ella
y que creo en bob dylan
porque su nombre guarda
los detalles de una piel joven
que alguna vez fue
mi madre.



Mira, todos los genios mueren una vida miserable antes de la vida


La obra goza, se sumerge en su jacuzzi con espuma de bolsita, cobra sus reediciones caras de pasta dura, de tipos móviles, grabados a mano, traducciones bárbaramente pagadas.
La obra se compra un auto, paga la renta a tiempo, la obra no se enferma de cáncer la obra de nada, sus mejillas son rosas sanguíneas bellas.

Ahí viene la obra dicen todos, un aplauso a la obra, qué elegante qué guapa qué moderna. Una alfombra, un membrete, un prolegómeno extenso.

La obra gana un premio, lectores, está muy buena, muy sana, muy rica. Qué viajera la obra, qué voz.

La obra se compra un chalet para llorar viendo el mar, otro, la montaña.

Está más viva que nunca la obra. Ay el poeta no pero la obra.



Todas las manifestaciones son inútiles, Elvis


Habíamos sido así de irreverentes, corazón, contestatarios y violentos como nuestras mezclillas roídas por la moda, como nuestros obreritos roídos por las mezclillas, como nuestros cielos roídos por escupitajos de mis fábricas. Las negras cicatrices de los cielos, porque son dos cielos, siempre, y para nosotros nunca hay tiempo de mirar el nuestro, aunque esté ahí, aunque nos pertenezca.

  Éramos rebeldes y erasmistas y verdugos de la comida rápida y de la comida y de lo rápido, porque el que no trabaja solo tiene hambre, eso es lo que tiene el que no trabaja, y aunque miré el cielo suyo o el del otro, los dos cielos, "el aire no alimenta" "la literatura no alimenta", pero no te vayas, yo tengo siempre algo, lo guardo para que no me lo quiten, pero yo tengo siempre algo, aunque sea solo vacío en el estomago, aunque sea solo vacío, y tengo de vez en cuando una cerveza fría para cuando llegues ofrecerte algo que no sea mi vacío, porque entiende, es lo único que tengo.

  Éramos, mi amor, un discurso, y a pesar de los gritos del mundo tenía oídos para ti, y los estruendos venían desde muy cerca hasta muy dentro, pero escucha: yo ponía sobre el pecho de una puerta mi oído izquierdo y no tenías corazón, tenías en su lugar una serie de versos para cambiar el mundo, pero no tenían ritmo, eran lentos y hermosos como nada.



Xel-Ha López Méndez, Guadalajara, 1991