ÁNGELA SEGOVIA / POSESIONES DE LAPOV LACIÓN











carlos folgoso






















uno

ve hemos atado los calzones en perchas
y los hemos puesto a secar en las ventanas
hay botellas de malta de vino a medio beber
ve venir a daimon bajando de Lapov
die monster
allá en los cerros azulean los pájaros carnívoros
emprenden bolas de basural prendidas por las quebradas
los loquitos beben su (h/z)umo de botellas compartidas
marcan su zona con tendidos de luz
cruzan las cumbieras sus bailadas
esquivan puntos de electro-cocción
luego saltan más loquitos conocedores de la serialidad
saltan perros y unos gatos
y a veces pierden una pata en la quemada o un bigote
abajo las ruinas sacuden sus pintadas al sol
sale un abismo somos nosotros?
los edificios se llenan de noches daimon baja
pasito entre escalones tuerzos rojizo su dedo lunar
a meterse en nuestro sueño
a clavarse en los dormires
a imitarnos a la muerte



dos

desarmadurías junto a ristras ferroviarias
vulcanización entre volcanes blancos
carnicería equina la empeñosa el huaso
mercadería persa a la venta de óxidos
la risita neblinosa en el calmado colmado
pero tenía una sensación enorme de hacerlo
una querencia
(dice) hola recibo escombros
mas, no entrar perro bravo
en el cine abandonado pasan grietas
virgencitas del camino
abren casas desde el pueblo de San Rafael


tres

entonces vi detrás del monte vi
abrirse una bolsa inmensa rellena de mares
iba por el pasillo de la casa
oía las voces amigas almorzar en el cuarto
vi entonces descomponerse los ámbitos del espacio
se abrían en capas que se chocaban a mil
vi salir aguas marrones de los baños
y acordeme largamente de unas termas donde
dos niños saltaban de pila en pila
recortándose el pulmón del calor ácido
luego salí a mirar a la calle y buscaba a daimon llegar
cuando de lo de detrás del monte
veo elevarse una ampolla gigante de mar que
viene acercándose a gran velocidad
atiendo luego a lo que ocurre tras la casa
otro cerro de aguas prensa el cielo
es que somos nosotros?
quien atiende a las ampollas que aproximan
atina a pensar en dos cosas que serán las últimas de la povlación
una es en los amigos que almorzaban en el cuarto
y en su amor que pertenece a ellas
quiere gritar para avisarlos
pero ve el edificio derrumbado sobre sus almuerzos a medio comer
bajo el peso de las ampollas líquidas del cielo
la otra es en el chicle de su boca
es un costoso movimiento a través de
la solidificación y fusión de los ámbitos
pero esa es la vida, le parece
un chicle siendo arrancado de la mejilla por dos dedos helados
en el último hervor de Lapov
y viene bajando daimón por las riadas
viene saltando techados
viene aplastando la povla

cuatro

allí emergen pequeños cúmulos de filtros
rojizos por entre los recortes azules del
monte esta noche quemaron el auto
de la hija de un señor al que llaman
montaña lo dicen las trabajadoras a la
hora primera del tren van ya tres en
lo que extiende el año todo el mundo
había en la calle la explosión hería los
pelos del aire como pellizcos y una
vaca sola mira el ascenso del fuego
como se mira una premonición



cinco

a menudo hablan en idiomas extranjeros
y se ríen con los dientes
hay palabras de lejos
que vienen a encontrarme
y tengo que decirlas
aunque me hagan de llorar



seis

al principio me parecía que había uno en la casa
verás volví a quemarme los dedos
es acerca de los dibujos incrustados en la puerta de ese armario
hay una escena aristocrática y en un espejo
se ve al pintor reflejado y tiene cuernos y pezuñas
en el otro cuadro
una mujer mira su copa vacía
que es lo peor que te puede pasar en la vida
luego recuerdo lo de lo negro del suelo
y las visiones y lo del corazón y los brazos
no es que quiera que pienses que estoy loca
pero están esos demonios
están ahí ahí y por allí
y son peor que una ciencia
son lo mejor que tengo


siete// noche abierta

hay un nido de avispas cerca de mi ventana
se hacen llamar las chaquetas amarillas
te atacarán cuando menos lo esperes también cuando lo esperes
están compinchadas con los pájaros que asolan tu cerebro
y también con los zancudos están com
pinchadas con los incendios de Lapov
a siglos estelares de distancia
mientras se queman todas las casas
los maremotos no nos salvarán quedaremos
enterrados bajo kilos de fuego y de agua
bajo kilos de chaquetas amarillas de fuego y de agua
bajo kilos de pájaros incallables y de zancudos de fuego y de agua
las estelas sonoras de los coches también nos aplastarán
y los linchadores de la plata
por haber andado robando una hora de sol o una pena tan grande
que debía ser de todos
seremos un planeta hecho de todos esos trozos
bailando su torpe lloriqueo
en la noche abierta de hoyos del espacio