DOLCE STIL MOSTRO - JESÚS CARMONA ROBLES





































De Poemas para ahuyentar a Satán (El Gaviero Editores 2015)




Comer solo 
                                                                                     Para Robin Myers


¿Recuerdas el sonido del papel estraza
cuando tus dedos desenvolvían
ese escueto desayuno?
Aún borracho mentías en silencio
frente a esas mujeres que instalaban sus puestos de comida
recordándote a tu madre lamiendo la palma de su mano
después de golpearla con una cuchara de madera;
recordándote a esa mujer que te advirtió la posibilidad
de ropa interior regada por el suelo
cuando mirándote a los ojos te extendió la llave de su cuarto
para que te ducharas y durmieras un poco.

¿Recuerdas el sabor de esas vísceras,
de ese ojo, de aquel cerebro que
envuelto en maíz mitigó tu ansia?
porque eso no era hambre ni la vida era una fiesta,
pero buscabas en lo desconocido
una razón para acostarte a dormir
sin sentirte derrotado.
Entrañas ajenas en tus entrañas.
Y entre el sabor a amoniaco que se revolvía en tu paladar
surgió el recuerdo de una boca entrando a otra boca:
dos hambres en una sola fiesta
capaz de alimentar a los desesperados.

¿Recuerdas tu boca llena de agua
cuando por error volaste en clase ejecutiva
y te sirvieron un humeante plato de espaguetis?
El avión no se inundó de sangre
como en tus sueños,
pero en las formas de las nubes que escoltaban el avión,
-como los delfines que acompañan a los barcos
Hallaste la forma de una mujer cuya agua era tuya,
y la sangre de la soledad humeó en tu vientre;
un oculto apetito rechazó la cena
y los delfines volvieron a ser delfines.

¿Recuerdas a esa mujer pequeñita y extranjera
que con lujo de detalles enumeraba los platillos
que estarían en su menú ideal?
Jamás la besaste, pero comieron juntos en dos ocasiones,
y eso es casi lo mismo.
Luego coincidiste con ella en una ciudad que te adelgazó,
que calcinó la parte más dura de tu inocencia,
y desolló la aún resplandeciente carne de niño
oculta en tu barba y tu pecho.
Esa noche ella enumeró las cosas de su vida
que la hacían ser quien es,
y cuando la escoltaste a su hotel
-como los delfines a los barcos-
pensaste
en las cosas que te dan hambre
y te hacen llorar.

Algunos te dirán que hay en el mundo personas que mueren de hambre
pero jamás podrás responderles:
es que yo soy uno de ellos,
porque al final de todo
el único alimento que no terminarás vomitando
son los recuerdos: una servilleta con un beso,
un gemido, muchas risas rebotando en las paredes de una habitación,
botellas llenas de ceniza, la luz del atardecer bañando la universidad,
un pelícano zambulléndose en el océano, una lágrima ennegrecida
por el maquillaje, la lluvia cayendo en la piscina del hotel,
tus padres, sus padres, un perro muerto, tus secretos
convirtiendo las palabras en acciones, tus miedos
convirtiendo tus deseos en palabras, una posibilidad.

Toda hambre es distinta.
Por eso estamos solos.





El juego de no parpadear


Mi amor es la espuma que sale de la boca del epiléptico.
Mi amor es una parvada de patos que vuelan de noche
huyendo del invierno.
Mi amor es un cazador que se quedó dormido esperando
a que los ciervos durmieran.
Mi amor es una jacaranda negra.
Mi amor es un tazón de carne y fideos en una humeante
calle de Vietnam.
Mi amor es el orgasmo de un cerdo.
Mi amor es ese lugar de Oceanía donde el viento sopla tan fuerte
que cuando llueve el agua nunca toca el piso.
Mi amor es un oso polar.
Mi amor es un museo rojo donde las esculturas son de sangre coagulada
y los lienzos tienen rojos labios que callan.
Mi amor es un niño tartamudo que reza el padre nuestro
mientras papá habla de cómo se va a suicidar.
Mi amor es el jadeo de un oboe que sale del agua.
Mi amor es la ternura de un demonio que se ha quedado sin mentiras.
Mi amor es no saber usar una cafetera.
Mi amor es el poema que dices de memoria
cuando todos se quedan callados.
Mi amor es el jadeo de almendra que sale de tu sexo.
Mi amor es un gato maullando en la cima de una montaña de ropa sucia.
Mi amor es un mensaje extraterrestre sobre un campo de trigo.
Mi amor es el jugo de granada que bebe un niño iraní.
Mi amor es un marinero que llora mientras se masturba.
Mi amor es una cicatriz sin pasado, presente o futuro.
Mi amor es la sangre que efervesce cuando otra sangre se enfría.
Mi amor es la cueva donde un fantasma toca el xilófono.
Mi amor es semen sobre un pezón color cereza.
Mi amor es un televisor prendido en una habitación de hotel vacía.
Mi amor es una anciana que canta mientras arranca tomates.
Mi amor es un salaryman japonés que canta en un karaoke.
Mi amor es un caballo que va en cámara lenta y luego en cámara rápida.
Mi amor es la gota de vino y el trozo de pan atorados en la barba de Dios.
Mi amor es una luna inflamada en sangre púrpura.