ROBERTO PIVA. PARANÓIA










La obra de Roberto Piva es, tanto una respuesta franca, marginal y urbana al convulso periodo de los años setenta en su país, como el intento (personalísimo) de una comunión con las raíces afro-brasileñas y con la naturaleza vista como reflejo de un alto estado de la libertad, de lo inconsciente-irracional siempre imaginable. El despliegue erótico, la búsqueda premeditada del delirio, la iniciación en cultos chamánicos, el ‘individualismo anarquista’ y arrebatos de visceralidad son algunos elementos vivenciales –y éticos– que articulan su escritura. Formado en sociología, durante algunos años Piva ejerce la docencia, luego renuncia para convertirse en productor de espectáculos de rock.
Estos poemas pertenecen a Paranóia publicado en el año de 1963.

Sergio Ernesto Ríos


Visión 1961

las mentes quedaron soñando colgadas en los esqueletos de fósforo
         invocando los muslos del primer amor brillando como una
         flor de saliva
el frío de los labios verdes dejó una marca azul claro debajo del pálido
         maxilar aún desesperadamente cerrado sobre su mágico vacío
marchas nómadas a través de la vida nocturna haciendo desaparecer el perfume
         de las velas y de los violines que brota de los túmulos bajo las nubes de
         lluvia
chispazo de luna rota precipitaba en los callejones frenéticos donde
        madrotas flacas arrodilladas en el tapete tocando el trombón de vidrio
        de la Locura repartían trozos de hostias invisibles
la nausea circulaba en las galerías entre mariposas grasientas
        y labios de muchacha febril pegados en la vitrina donde almas coloridas
        tenían 10% de descuento mientras costureros arrancaban los ovarios
        de los maniquís
mis alucinaciones pendían fuera del alma protegidas por cajas de materia
        plástica erizando el pelo a través de las calles iluminadas y en los arrabales
        de labios podridos
en la soledad de un convoy de marihuana Mário de Andrade surge como un
         Loto pegando su boca en mi oído contemplando las estrellas y el cielo
         que renacen en las caminatas
noche profunda de cinemas iluminados y lámpara azul del alma desarticulando
          a los mastodontes por las esquinas donde conocí a los extraños
         visionarios de la Belleza
ya es jueves en la avenida Rio Branco donde un enjambre de Arpías
         vacilaba con cabellos presos en los luminosos y mi imaginación
         gritaba en el perpetuo impulso de los cuerpos encerrados por la
         Noche
los banqueros mandan a los comisarios lindas cajas azules de excrementos
         secos mientras un millón de ángeles en cólera gritan en las asambleas
         de ceniza OH ciudad de labios tristes y trémulos dónde encontrar
         asilo en tu rostro?
en el lapso de una Tarde los moluscos engulleron sus manos
         en su vida de Manzanilla en los callejones donde muchachitos dan las nalgas
         y juegan a la malla y los papagayos mueren de Tedio en las cocinas
         engrasadas
la Bolsa de Valores y los Fonógrafos pintaron sus labios con ortigas
         bajo el sombrero de plata del dictador Tacaño y el hierro y el caucho
         vertieron monstruos inconcebibles
al sudeste de tu sueño una docena de ángeles en piyama orinan en
         éxtasis y en silencio en los teléfonos en las puertas en los felpudos
         de las Catedrales sin Dios



Meteoro

Yo diré las palabras más terribles esta noche
        mientras las manecillas se disuelven
        contra mi poder
        contra mi amor
en el sobresalto de mi mente
        mis ojos danzan
en lo alto de la Lapa los mosquitos me sofocan
¿qué me importa saber si las mujeres son
        fértiles si Dios cayó en el mar si
        Kierkegaard pide socorro en una montaña
        de Dinamarca?
los teléfonos gritan
criaturas aisladas caen en la nada
los órganos de carne hablan muerte
        muerte dulce carnaval callejero del
        fin del mundo
yo no quiero elegías pero sí los lirios
        de fierro de los recintos
hay una epopeya en las ropas colgadas contra
        el cielo gris
y los luminosos me observan desde el espacio alucinado
¿cuántos lindos muchachos no vi bajo esta luz?

yo rugía medio loco medio aterrorizado medio rajado
narcóticos santos ¡oh gato azul de mi mente!
no puedo detener nunca más mis Delirios
Oh Antonin Artaud
Oh García Lorca
       con tus ojos de aborto reducidos
       a retratos
                    almas
                            almas
                                    como icebergs
                                    como velas
                                    como maniquís mecánicos
y el clímax fraudulento de los sándwiches almuerzos
       helados controles ansiedades
yo necesito cortar los cabellos de mi alma
yo necesito tomar cucharadas de
       Muerte Absoluta
yo no percibo nada más
mi cráneo dice que estoy embriagado
suplicios genuflexiones néurosis
      psicoanalistas espetando mi pobre
      esqueleto en vacaciones
yo apretaba un árbol contra mi pecho
      como si fuera un ángel
mis amores comienzan a crecer
pasan cadillacs sin sangre los helicópteros
      mugen
mi alma mi canción bolsas abiertas
      de mi mente
yo soy una alucinación en la punta de tus ojos




Poema Porrada

Estoy harto de muchas cosas
no me transformaré en suburbio
no seré una válvula sonora
no seré paz
yo quiero la destrucción de todo lo que es frágil:
         cristianos fábricas palacios
         jueces patrones obreros
una noche destruida cubre los dos sexos
mi alma zapatea vuelta loca
un tiro de máuser atraviesa el tímpano de
        dos ciempiés
el universo es escupido por el culo sangriento
        de un Dios-Perra
las vísceras se conmueven
necesito disipar el encanto de mi viejo
        esqueleto
necesito olvidar que existo
mariposas perjuran el cielo de cemento
yo me atrinchero en el Arcoíris
Ah volver de nuevo a la ventana
        perder la mirada en los tejados como
        si fuesen el Universo
el girasol de Oscar Wilde atardece sobre los techos
necesito partir un día muy lejos
el mundo exterior tiene demasiada prisa para mí
São Paulo y Rusia no pueden parar
¿cuando iba al colegio Dios tapaba los oídos para mí?
la Muerte me mira desde la pared por los ojos podridos
        de Modigliani
yo quisiera incendiar los pendejos de Modigliani
mi alma loca apunta hacia la Luna
vi los profesores y sus cálculos discretos ocupando
        el mundo del espíritu
vi niñitos vomitando en los radiadores
vi plumas dementes huertas tapas de baño
abro los ojos las nubes se tornan más duras
traigo el mundo en la oreja como un arete inmenso
la locura es un espejo en la mañana de pájaros sin Aliento



La Piedad

Yo rugía en los poliedros de la Justicia mi momento abatido en la extrema
         palizada
los profesores hablaban del afán de dominar y de la lucha  por la vida
las señoras católicas son piadosas
los comunistas son piadosos
los comerciantes son piadosos
sólo yo no soy piadoso
si yo fuera piadoso mi sexo sería dócil y sólo se erguiría
         a los sábados de noche
yo sería un buen hijo mis colegas me llamarían matadito y me
         harían preguntas ¿por qué el navío boya? ¿por qué el clavo se hunde?
yo dejaría proliferar una úlcera y admiraría las estatuas de
         fuertes dentaduras
iría a bailes donde no podría llevar a mis amigos pederastas o
         barbudos
yo me universalizaría en el sentido común y ellos dirían que tengo
         todas las virtudes
yo no soy piadoso
nunca podré ser piadoso
mis ojos resuenan y se tiñen de verde
Los rascacielos de carroña se descomponen en los pavimentos
Los adolescentes en las escuelas bufan como perras asfixiadas
arcángeles de azufre bombardean el horizonte a través de mis sueños
Poema Sumergido

Yo era un poco de tu voz violenta, Maldoror,
       cuando los cilios del ángel verde arrugaban las
       chimeneas de la calle donde caminaba
Veía a tus muchachas destruidas como ranas por
       una centena de pájaros fuertemente de paso
Nadie lloraba en tu reino, Maldoror, donde el
      infinito posaba en la palma de mi mano vacía
Y niños prodigio eran maltratados por el Alma
      ausente del Creador
Había un revolver imparcialísimo vigilado por las
     Amibas en el tejado roído por la orina de tus mariposas
Un jardín azul siempre enorme arrojaba manchas en mis
     ojos inyectados                                                           
Yo caminaba por los callejones mirando con alucinada ternura
     a las muchachas en la gran farra de los canteros de
     insectos perturbados
Tu canto insatisfecho sembraba el antiguo clamor de los
     piratas mutilados
Mientras el mundo de formas enigmáticas se desnudaba
     para mí, en leves mazurcas



Jorge de Lima, panfletario del Caos

Fue el día 31 de diciembre de 1961 que te comprendí Jorge de Lima
mientras caminaba por las plazas agitadas por la melancolía presente
     en mi memoria devorada por el azul 
yo supe descifrar tus juegos nocturnos
indisimulable entre las flores
unísonos en tu cabeza de plata y plantas ampliadas
como tus ojos crecen en el paisaje Jorge de Lima y como tu boca
     palpita en los bulevares oxidados por la niebla
una constelación de ceniza se desmorona en la contemplación inconsútil
     de tu túnica
y un millón de luciérnagas trayendo extraños tatuajes en el vientre
    se despedazan contra los nidos de la Eternidad
es en este momento de fermento y agonía que te invoco gran alucinado
    querido y extraño profesor del Caos sabiendo que tu nombre debe
    estar como un talismán en los labios de todos los muchachos









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