DIEGO L. GARCÍA ENSAYO SOBRE UN SACO VERDE




eduardo tokeshi







(primera toma)

está incrustado en ese enunciado
sin poder estirar las piernas como quisiera.
algo en sí activa el modo automático y
“la guita me quema en las manos” es
un aterrizaje forzoso. no puede hacer
otra cosa para diluirse mejor. justificar
que no será mansa la lluvia este año.
él sabe cómo invertir las migas para
que el bocado sea completo. ella
se agazapa en el hueco que le ha donado
de espaldas para captar las primeras gotas
y huir a tiempo. da pena que la vista
sea tan agreste para su edad fumigada.
aparente trance que festeja más tarde.
que empaqueta para las esencias
de algún caribe. está incrustado
en un resto de palabra como un diente
fiero que no podríamos notar
sus manos sudadas pero inalterable
el peinado. cano abundante
contra la gravedad de toda noticia.
nada podría quitarle los méritos
en el set de batalla y las bambalinas
que cuidaron su pellejo. dice que hay pelusas
sin saldar pero igual parpadeamos
aliviados en la gracia de su tono
edulcorado por tanto burbujeo
en las muelas. qué sabríamos
el resto si no fallaran sus malabares
con fuego ajeno. las playas
mantuvieron siempre su vianda tibia.
y ahora es puro saco. un paño verde
que también se incrusta en el espacio
del diálogo que le toca. el mejor tajo
de carnicero vip. verde. incrustado



(segunda toma)

una mosca pasa una y otra vez
por la pantalla mientras trato
de organizar aquel diálogo. la película
se interrumpe y también el tipo
de saco verde debe esperar a que
las palabras justas entren en contacto:
fototropismo. él desea que los ojos
se electrocuten con su estilo
y toda esa folletería que trae
bajo la manga. se comporta
como si las palabras pudieran
ser tragadas en la grasa
de la carne molida. desaparecer
hacia la digestión de lo privado
quedarse ahí sin decir
nada sólo cumplir con las tareas
administrativas como
adular la grafía de lo adulterado a fin
de que todo se ponga en marcha
sin moverse un mínimo tramo. que
entre las paredes de la cámara queden
las grietas. no haya discusiones
ni planteos que impidan volver
al pie de una palmera artificial
hecha en bangladesh con los
cuerpos de los niños que sobreviven
a los terremotos. con las debidas
máscaras para expectorar lo panfletario
y facilista que tiene decir “bangladesh”
así anular la continuidad fracturada
Godard ha hecho un gran trabajo
con todos nuestros restos
el tipo de saco verde en un restorán
de juguete busca su ojo y su rebaño


(cinta de producción de vasos)

a Mario Arteca


un vaso con agua. una píldora. semi
pulido telgopor: un objeto clausurable
que habilita efectos farmacológicos
reacciones de satisfacción. reacciones reproductibles
si el consumidor en su
cápsula es intervenido por un shock
sin tarjetas de crédito. la ley del
pataleo común. pero el arte debe
debe debe. qué hay para el temblor
hipocondríaco? rehabilitación de
etiqueta: sermones: poda del ranking
corporal. teoría judicial del vademécum
contra incursiones furtivas. bárbaras. la
misma industria lejos del pharmakon todo
bajo control. un arte sintético y el confort
de la suavidad en serie
…...
el cibercenáculo ama las telenovelas!
…...
me olvidé los tomates en el freezer




(aburrido de la escena miro hacia la calle)

están cambiando las luces del alumbrado público están
fotografiando al tipo que cambia las luces. están en
público haciendo que el tipo cambia las luces y le
toman fotografías con cara de empleado municipal.
alza una lámpara sobre los hombros ahí
no te muevas así el público puede decir “es bueno
que se muestre lo que se cambia” subido a una grúa
está quieto cambiando-las-luces-del-alumbrado pero
lo público se para sobre los cables como ese pajarito
y no desciende y estorba en la foto. la cara del ave no
está ensayada. el sol remata un gesto de asco pero
la seguridad no puede bajarla a garrotazos no
porque el alumbrado es público y las fotos salen mejor

si la sangre no se nota tanto