KEVIN MARTÍNEZ - CUATRO POEMAS DE SR. PROTOZOARIO




Los siguientes textos forman parte del libro Sr. Protozoario, de próxima aparición en la eidtorial Cuadrivio.


LA PORTENTOSA ESTRUCTURA CELULAR DEL CRISANTEMO

Después de habitar un invernadero
(tijereteo preciso de tus raíces,
fiesta de despedida organizada por el musgo: nada
de subirse a las mesas, nada de contrabandear estiércol)
el microscopio con sonda te descubrirá inmerso
en tus propios tejidos, en tus celdas eucariotas.
¿Cuál es el material genético que mana de tu superficie?
 ─se pregunta el biólogo sexagenario con aquel
infalible gesto de tocarse la barba─.  Responder a esa pregunta
amerita observarte más de cerca, ahondar en tus membranas, 
entender el lenguaje ribosomático con todo y sus declinaciones,
pero carezco de pasaporte endoplásmico, mi reputación como mal jardinero
tampoco ayudará demasiado, por eso te observo desde la lejanía,
te amplifico (o desnudo, es igual) sin tocar tus hojas oblongas,
arcas blanquecinas que invitan a ser tripuladas tras cualquier diluvio bíblico
sugerido por una voz celestial a mitad de un pasillo
donde los cereales están alineados, listos para la inundación
y pronta selección natural del consumidor en tiempos de Armagedón.

Para un Crisantemo.





 TEORÍA DE LA GRAVEDAD

Acordonar tuétano, mutar hacia lo conexo,
hacia una simple unión de zonas faríngeas,
después el vuelo, levitación bajo la plataforma con termitas,
deforman pino, más no el proceso inquisitorial,
ninguna hueva con sanbenito tropezará. La cuerda,
flujo telar que se sirve del viento, en vertical,
balancea con chirrido, óxido y fibra forman un nuevo baile,
pasos contundentes de levitación. No se le hacen guiños
al pendulante, porque ya lo habíamos visto anteriormente,
en sueños nunca, pero si en reuniones, bien fotograbado,
con un traje impecable, siempre a la moda. Por lo demás,
será posible reasumir cotidianidad. La escalera de caracol
no nos conduce al cielo, nos conduce al cuarto de servicio,
ahí donde en cierta tarde cortada, un banco indicó,
estruendosamente, la verdadera esencia de su peso,
el examen es pronto, y hay que estudiar.





CRISTALIZACIÓN DE UN BONZO

Desde las alturas sólo es una luz de bengala
que alguien dejó por accidente a mitad de una calle,
su cruzamiento de piernas es recordado
por la portada de un vinil que me regalaste,
pero sabemos esto:
el amor no deja quemaduras de tercer grado,
¿sus yagas son bifurcaciones del lenguaje?
No. Son colonias formadas dentro del estrato espinoso,
nosotros las bacterias del Nuevo Mundo que destruyeron sus naves
para adentrarse en él, robarnos glóbulos y grasa,
usar como intérprete a un ribosoma,
recorrer climas húmedos,
llegar a la conclusión de que la palabra “conquistar”
guarda un significado histórico lleno de sacrificios;
tú, yo y nuestros parásitos como defensas
son lo único que nos queda,
en un futuro navegaremos sobre injertos,
nos lanzaremos a buscar,
como lo hizo Francisco Pizarro,
una tierra con corpúsculos táctiles,
dorados e inexistentes.





 PARASITOSIS


A través del monitor se observa
una ameba con zancos que evade úlceras,
el intestino grueso es ahora falansterio dañado,
la leche de magnesia genera arroyos
y  las solitarias se sumergen con cautela;
un megáfono anuncia la digestión del colonoscopio,
los coágulos deciden hospedarse en el duodeno,
hotel sin cinco estrellas cercano al páncreas,
glándula de atracciones donde algunas células
se esconden para drogarse con insulina. 


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