ALBERTO CISNERO / OQUEI, GRACIAS



diana coca







1-

no pensé una respuesta grandilocuente.
no hablé de redimir a la humanidad. no somos
superhéroes. esto no es un cómic. siempre quise
escribir una frase así. o: te perseguiré
toda mi vida. no sé cuál es el proceso
exactamente, pero así es como ocurre.
¿te acordás de mí? hola, soy yo.
permanecí en el césped y, al mirar alrededor,
lo único que vide fue movimiento. cualquier cosa
que se podría pedir por teléfono. tengo
la imaginación suficiente para enamorarme.



2-


y sí dije sí lo haré sí. hasta que no quede más
que la madera sana. yo también quiero llorar
o tener un secreto digno de encubrir, algo
para completar con palabras. cuando algunas
tardes tu nombre asoma. trémulo en el estanque,
más diáfano que cualquiera. a persuadirme
no sé de qué. a hacerme creer que estoy vivo.
que en este libro hago el papel de alguien
que escribe un libro.


4-

ya lo sabías todo de mí. y no fue un estorbo.
entonces. antes. cuando no te conocía.
una medida del tiempo. y siempre tendríamos
las aguas tersas del río de sarro y chequera.
y allí estaba escrito que escucharíamos
una historia. tenía un sueño hermoso.
me libraste de él, lo aceptaste. entonces nos
sorprendió la puesta de sol
del primer día. sorberemos un tóxico
y hablaremos de cómo construir nuestros
ranchos con la mente.


11-

ya no caben necios alardes. las lilas anuncian
el verano. de firme se cargan. las primeras
habidas. su elusiva melodía, su orden diurno.
muy lejos. un sueño perdido y recobrado.
y esto me recuerda otra historia. no sé escribir.
cuento negros nudos. muerte, infortunio,
amenaza. signos especiales para marcar
la propiedad. habrá quien volverá
a replicarlos, palabra por palabra.



15-

escribir para comer no es escribir ni es comer.
detrás de todo lo que nos equivocamos
y que ahora ya no recuerdo exactamente.
qué sabíamos exactamente. la noche no necesita
referencia, una dirección intacta. fue verdad
un momento. nadie ceja por menos que eso.
en honor de una limeta: no hice de ello
un secreto. y me remito a la fuente.
aquello que todavía puedo abandonar.



17-

si dudás, que al salir, salga cortando. fue
mi alcázar de oro y gemas en todos los rincones
en los que uno está solo. ya dieron su fin
los laberintos y meandros de un viejo río.
mi alcázar de oro y gemas, estas palabras
cárdenas. a veces, lo que perdura es lo que no se
pronuncia. y siempre hablé con intención.
por tierra, por mar, adonde el viento me llevó.
no presentaré mis excusas por ello. a declivio
se redujo, como si oyera golpes en la puerta,
como un sueño repetido.



31-

dejé las más simples para el final. aunque resulta
difícil saber qué decirle a alguien así. cómo
se rompe un hechizo y hacer que sea cierto.
tendrás su recuerdo. pero un recuerdo casi nunca
es lo suficientemente bueno para. tendrás
suficiente tiempo para hablar cuando
tus mejores días hayan pasado. o al pasar
la vista por estas líneas, en el reino
de este mundo y hacer que sea cierto.