DIEGO L. GARCÍA. EXCEDENTES DEL SUJETO: ACERCA DE NOMBRARLOS DESAPARECE ISMAEL VELÁZQUEZ JUÁREZ




Si la poesía es anterior a la lengua (precorporal) estos textos de Ismael Velázquez Juárez (Iztapalapa, México, 1960) nos conducen a indagar en los tiempos primigenios del yo: ¿es el mundo inmediato al sujeto, al nombre del sujeto? ¿Es el nombre del sujeto el mundo? ¿Cuándo se empieza a decir, a hacer del mundo el mundo?* Tal vez recorriendo este poemario, publicado por Ediciones Liliputienses, podamos acercarnos a estas preguntas desde una perspectiva más profunda.  
Personajes derrotados por lo cíclico de las prisiones modernas, cosmopolitismo que encarna en una mixtura de lenguas y voces en una era en que la cultura se ha diseminado por canales masivos e incontrolables. Para tomar un ejemplo:

the drifting cowboy canta hoy

he trabajado siempre
como cantante de bar
los bares aquí tienen
como atracción
matar al cantante
nunca he podido dejarlo
la paga no es buena
pero tienes bebida y chicas gratis
aunque es cansado
te matan y tienes que levantarte
al día siguiente a trabajar
y que te maten otra vez

The Drifting Cowboys (grupo de country liderado por Hank Williams) tocaron entre 1938 y 1953, en Alabama y otros estados, y a su vez en 2017 siguen sonando los acordes de “Cold cold heart” en un video de Youtube: mismo sombrero vaquero, misma guitarra Martin, misma voz inconfundible. ¿A qué viene esto? Los poemas dan cuenta de esa diseminación que mencionábamos. Lo que desaparece es el cuerpo del nombre (de los nombres), pero esa desaparición deviene en nuevas corporalidades. Máscaras: ray charles, blaise cendrars, cookie mueller, rimbaud, chuang tzu, irving klaw, etc. Lo interesante del procedimiento de IVJ es el pronto desprendimiento del biografismo hacia un sujeto propio, original. No sostiene en el texto al personaje como estatua de cera sino que toma su nombre a modo de invocación para entrar en el terreno necesitado. Por ejemplo, the drifting cowboy actúa como un Sísifo obrero y explotado, y no como el ícono musical que marcó un punto de inflexión para artistas como Bob Dylan.
¿Acaso se trata de nombrarlos para que desaparezcan inmediatamente en lo otro, en lo excedido, es decir en la poesía? Nombrarlos en la desaparición, en el microscópico acto –que somos- de vivir/morir. Nombrar lo que deja de ser. El nombre que va detrás de lo imprevisto.
Hay una cuestión muy interesante con respecto al trabajo. Tanto la tarea del cantante de country como la del fotógrafo de chicas pin-up Irving Klaw se insertan en una mirada denunciante de la alienación capitalista (iba a escribir “anticapitalista”, pero no es exactamente lo que proponen los poemas; más bien presentan una dislocación de las convenciones laborales en cuanto a sus relaciones con el éxito, el placer, el arte, la gratuidad). En la misma fila podríamos ubicar a los suicidas y sujetos muertos de manera trágica: richard brautigan, emma hauck, jacobo fijman, franz reichelt, entre otros. Pareciera que aquellos que experimentaron las zonas más bajas de la vida son quienes verdaderamente tienen algo que decir.
El poema “jean y rose” termina diciendo: “solo son nombres en un álbum de fotos perdido”. Se trata, según el texto, de fotografías de la ausencia de rose, tomadas después de su repentina desaparición. Lo que IVJ tiene que decir es que la escritura llega siempre tarde. Los personajes con minúsculas son los únicos que han traspasado el umbral: la luz en una pintura de V. Hammershøi:

vilhelm hammershøi olvida el mundo que oscurece a sus espaldas

una cosa es cierta
pero nunca
me he topado con ella
personalmente
solo confío
en las casas
y los muebles viejos
las puertas cerradas
la gente muda
no conozco nada
ni miro a nadie
debe existir
una cosa verdadera
pero no me importa

Habitaciones silenciosas. Alguien lee (alguien o cualquiera), en un interior total, el espacio del sujeto (sin excedentes). “debe existir / una cosa verdadera / pero no importa”, de eso se trata la poética propuesta: irrumpir en mundos (pequeños espacios-poemas) donde ya todo ha ocurrido y el sujeto se halla al borde de la desaparición. Pero antes, afortunadamente, emerge la poesía (no ex nihilo, sino de la fricción entre la mirada intrusa y la estela de los cuerpos). Emerge y pronto se fuga, dejándonos en un borde desde donde “lo verdadero” comienza a dejar de importar.


  



*Precisamos hacer una distinción fundamental entre sujeto poético (personajes) y sujeto humano. Acerca de la relación del nombre y la subjetividad con respecto al segundo caso, véase Lacan: Subversión del sujeto, y La identificación (seminario 9).