DOLCE STILL MOSTRO: DANIELA GAITAN













Afuera crece el árbol

Formas de decir afuera afuera crece el árbol sin mencionar
La hierba el rocío la raíz sol en las ramas
Sin que la evolución sea detenida…
Hace tantos tantísimos años
Millones de años
Millones de milenios
                                 Cráneo grande
                     Mandíbula explayada de forma antiestética
Desconocida aún la fonología: parte de la lingüística que estudia los fonemas o descripciones teóricas de los sonidos vocálicos y consonánticos que forman una lengua
Apenas la costumbre del sobreviviente.

Millones de milenios adelante
Cráneo extraño
Mandíbula injusta                         aprender el fuego aprender las rocas
                                                           El uso homohumano
El cueva la nido
los fenómenos de entonces no desvelaron el misterio de
cómo regresar al nidoprimero uterodelaverdadera
que no,
tristemente
tampoco hoy concebimos.

Eslabón evolutivo, tantísimos años de distancia entre nosotros,
Sintiendo frío,
Más que frío, hambre absoluta
De homosapiens absoluto.
Tú, cerebro estilizado, lejano de toda la historia arqueológica que te acaece:
Danos, por favor, fuerza de voluntad, que nos alcancen
Los nidos para introducir los dientes, al menos

mientras sigue la raíz extendiéndose sub-terra-nea-mente
cual vena de sangre espesa− no se detiene





Afuera: crece el árbol, hace sol, sopla el viento, tiemblan las hojas, se secan los frutos, se mueven los pájaros, se encuentran las gentes, habita el futuro

Y digo futuro
Y todo viene a mí mas el árbol va en su camino al cielo
Su camino divino.

Bastará una palabra para alterar la suma de tantas verdades:

Afuera /todo continua, no sigue, solo continua/
Crece el árbol
Hace sol
Sopla el viento
Tiemblan las hojas
Se secan los frutos
Se mueven los pájaros
Se encuentra la gente
Habita el futuro empieza a llover

Y digo llueve
Y el presente simple y sin adornos rebota sobre las sienes de cualquiera, no es así acaso como rebota la historia la precariedad de nuestras estructuras:

Voy al nido
Para salir más tarde, nuevamente, otra vez. Ésta vez
Tal como lo hace el árbol allá. Afuera.





Para  el señor Monta después de V

Todavía un estrecho río      Todavía un estrecho río en su cabeza       con su caudal alimenta las sienes       Quita el sueño      Da el sueño      Pinta una que otra pared      Inestable      como una cabeza sentenciada a un cuerpo       Todavía un tranquilo y estrecho río de pie al que se asoman las muchachas con su vejez precoz por culpa de estos tiempos ventajosos      Cuerpos cuyas manos      cuyos dedos      cada falange más frágil que las mismísimas copas de cristal y             todavía más tiempo para callar en la tarde    
                     más largas que la misma tarde
las avenidas con estudiantes agolpados
en los paraderos

a pesar de la vida             todavía esperan
en sus casas         esas madres

que la tarde siga siendo tarde hasta
que la noche venga

Y esos poetas        todavía esperan el milagro
que la noche no se acabe
Y esos hombres:
que no se nombran poema:
ya no esperan




Con-cavidad

Dos

2

II

Y  es que el vacío no es otra cosa diferente al lugar donde no calzan los huesos con el tiempo-espacio. Una caída. El error de la ingeniería corporal. Cavidades a blanco –o negro/ radiográficamente hablando:
   Por supuesto:                                Laminas para ver a contra luz
Hoy el exceso de claridad                                                   para ver la fila de
no nos sirve para nada                                                        hueso
hueso
hueso
hueso
hueso
hueso
vacío
salto
    o-s-c-u-r-i-d-a-d
anterior a la caída
anticipando la salida de los alados
al menos hoy
después de tanto/                            algunas simples cosas
pueden ser entendidas.



 Humo

*


Cuerpo de la abuela, barro seco, cuerpo de mi madre:
sé que no podré hallarme
     en tu lengua extraña,
ni en pies cuyas voluntades peregrinan

En mí no hay agujeros de pared por donde huyan las arañas,
     dentro de mí nadie habita.
Las capas de mi piel anidan dentro de su semilla que no da fruto, y si acaso fructifica,
 no hay destino que le espere.

levanto los ojos, los llevo a los picos de las montañas más altas aunque estén más
 lejos de mí
que nada,

lejos de mí, el cuerpo que envejece llama, cuerpo hecho ceniza,
espasmo de avería,
  pongo mi mano en el mismo lugar donde pusiste tu mano: sobre el incendio,
dibujo con ella el tránsito de las aves

me recuerdo en el día que esperaba la gota de agua que
  vino del cielo,
mientras tanto en la iglesia, se aglomeraban las oraciones que no llegaron a él.

Cuerpo de la abuela: silencio.

Cuerpo de la abuela: dos pasos atrás cuando el sol toque los vértices de las paredes,
ese será el momento en el que Dios bendiga
  mis exhalaciones.

Cuerpo de mi madre: antítesis.

Cuerpo de mi madre: dos pasos atrás cuando el sol desaparezca, será la noche, será
  lluvia y su estruendo en la ventana,
gota a gota,
el jarrón más lleno.

Entenderé el mundo con su ensimismamiento,
y diré
estoy, estoy,
 bajo la pesada capa de aire,
estoy.


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