MARTINA BENITEZ VIBART

Inventar

Momentos que no tuve,
recuerdos que inventé.
Hablé con Dios
y con la almohada.

No había muchas palabras
más bien silencio.

Lana y tejidos en invierno,
sol y pileta en verano.

Por qué creía yo
que me aburría,
no sé.







Rebelión

Soy frágil,
no soy un dispenser.

Me corre sangre por las venas.

Tampoco soy una máquina tragamonedas
que te da lo que le pidas.

Puedo dar
lo que me surge.
No tengo
lo que saciaría tu sed.

No soy un dispenser.
Soy una mujer.






La verdad, ahora

Hay aires de primavera en invierno,
el sol entra suave por la ventana.

Recién ahora
comprendo por qué no querías
entrar a instituciones.

Recién ahora, que leo mejor
entiendo por qué
llevo nuestra historia
como sangre en mi cuerpo.

Lo que rescato
vino de vos, y sale de mí
como una fuente.

Ahora, las palabras suenan mejor.
Camino por las calles, y te siento
a mi izquierda
como ese día.







Sismo

No. No da lo mismo.
Cada palabra, un sismo.

No me da lo mismo
un sentido u otro.
Nada me da lo mismo.

Todo dice.

Cada hacer,
cada sentir,
cada ser.

Nada da lo mismo.
Todo da
algo

distinto.