CARLOS APREA. ESCALENO

Promesas

Palabras que oscurecen
como langostas negras.
Es duro el tiempo de las promesas,
es como sucede con las explicaciones,
las disculpas,
las aclaraciones,
una promesa es como una
tenencia a futuro,
una posesión que se concede,
y no debería haber posesiones
entre dos amantes,
algo se quebró
y hacemos como que
no nos dimos cuenta.

La carne pesa
y reclama, Layla,
como esa ausencia,
esa heredad negada
en el fondo de mi alma.








Perdido

Estamos perdidos
en noches paralelas,
perdidos en los extremos de un mismo laberinto,
retrocediendo a golpes de temor y rabia,
como del peso de una culpa,
y es duro volver atrás, Layla,
desandar el camino,
retornar a la niebla,
donde la conciencia
nos devuelve la miseria de nuestro equipaje,
esos fardos que nos acompañaron
siempre y sin embargo
negamos y creímos desechar
como una piel descascarada,
una negada señal
de pertenencia, un feto
fácil de abandonar
en el oscuro baño
de una estación cualquiera.








Tregua en la propia casa

Aún hay luz en la calle
y cree que está sobrio,
sin embargo
prueba y
no acierta con la llave,
se pregunta
si es la puerta correcta
si no estará
frente a una casa equivocada
y sobre todo
qué está haciendo aquí
bajo la lluvia.








Samurái en la oscuridad

Pelea por nada en particular,
discute con fantasmas,
malgasta su propia economía
en descargas inútiles.
Cada día, sin excepción,
se considera muerto.
En una duermevela febril
llega el amanecer y filtra
un rayo sobre el cuerpo,
sale de la sombra,
ve cómo se despeja
su propia condena.
Se levanta, abre la ventana
y deja que el viento frío le golpee la cara,
afuera lo espera el mismo sol.








El tiempo que no cabe en los relojes

espera como una presa
frente a la orilla
el pulso crece
frente a las asechanzas del camino
se empantana en la melaza de la duda
palpita: la libertad es acto
algo queda afuera con cada alternativa
andar es descartar
el camino es estrecho por definición
descubre
atrás desaparece
lo que ya no seré.








En mi pobre vida paleo

en la sima
un yacimiento de ausentes
la impronta de una cadena

sin eslabón.